A fit instrument (Spanish version)

Un instrumento apropiado 

Según el Libro del Génesis y el Corán, Dios dijo: «¡Sea!», y el mundo se hizo. Ahora contemplamos las estrellas, las llanuras y los mares y nos maravillamos, pero tal vez no nos damos cuenta de que el milagro de la creación nunca ha cesado; crear está en la naturaleza de la Creación. La humilde hormiga, con su energía inagotable, construye ciudades elaboradas, y las aves construyen nidos de extraordinaria ingeniosidad, sin que haya dos iguales. En cuanto a los seres humanos, la ola en constante expansión de la voluntad de Dios nos impulsa aún más, hacia el reino de “hacer con el fin de crear” cuando fabricamos herramientas ingeniosas para fomentar una mayor creación, tal como la asombrosa variedad de instrumentos musicales que el mundo ha ideado. 

Por sí solo, un instrumento musical significa poco, pero cuando sirve de canal para el espíritu de un músico, alguien que tiene la inspiración y la habilidad para explorar sus posibilidades, puede elevarnos hacia los reinos abstractos de la belleza donde se origina toda la música. Por lo tanto, no es de extrañar que para muchos músicos su instrumento sea más que preciado: es sagrado. Lo cuidan con ternura y devoción, y recurren a él en momentos de profunda emoción para expresar su alegría o consolar su dolor. Teniendo esto en cuenta, podríamos volver a pensar en el lugar que ocupa el ser humano en la creación cuando leemos esta frase de Hazrat Inayat Khan en La Copa de Saki (24 de noviembre): Dios está dentro de ti; tú eres su instrumento y, a través de ti, Él se expresa al mundo exterior. 

Los seres humanos nos diferenciamos de los instrumentos musicales en un aspecto, y es que somos capaces de ajustarnos para ser más adecuados para el Músico, pero ¿qué significa eso? ¿Qué podemos hacer para convertirnos en mejores instrumentos? ¿Podemos ser más receptivos? Entonces, ¿a qué debemos responder? ¿Hay una «nota» concreta que debemos tocar? Y si es así, ¿cómo la descubrimos? ¿Cómo nos afinamos? 

La forma en que está diseñado un instrumento musical puede enseñarnos mucho sobre nosotros mismos. La música hace vibrar el aire, y casi todos los instrumentos tienen en su interior un espacio vacío que permite que las vibraciones resuenen y se hagan más audibles. La calabaza hueca que se utiliza para fabricar una vina es un ejemplo de ello. Pero muchos seres humanos están bastante llenos de sí mismos, para decirlo claramente, y por lo tanto no son muy resonantes. Para servir como instrumento, debemos hacer espacio dentro de nosotros mismos, vaciando nuestro corazón de nosotros mismos. Entonces, la voz «que constantemente viene de nuestro interior» comienza a ser discernible, y la expresión de Dios comienza a manifestarse. Esa es la verdad expresada en este dicho de la Copa de Saki (22 de noviembre): No es el bloque sólido de madera el que puede convertirse en una flauta, sino la caña hueca. 

Sin embargo, vaciarse no es suficiente para satisfacer el deseo del músico; para tocar las notas deseadas, la caña también debe ser perforada. Para dar forma a una caña se puede utilizar un cuchillo o una brasa ardiente, pero en términos humanos es el dolor lo que abre el corazón, como encontramos en este aforismo: Si no fuera por el dolor, la vida sería muy aburrida, ya que es a través del dolor como se perfora el corazón. 

Sin duda, se necesita paciencia para soportar los golpes y las penas que nos sobrevienen, pero la vida siempre nos traerá dificultades, sigamos o no un camino espiritual. Por lo tanto, la persona sabia convierte el veneno en vino al reconocer que cada dolor es la eliminación de una cubierta sobre el corazón, y así es como con el tiempo podemos convertirnos en instrumentos aptos para el aliento de Dios. 

Traducido por Inam Anda 


Discover more from The Inner Call

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.