Vislumbres: Érase una vez, parte II
Texto extraído de “Historias de los primeros tiempos sobre mi amado padre y mi amada madre”, de Hidayat Inayat-Khan. La introducción a la serie se encuentra aquí.
Los hijos de Murshid

Cada vez que nacía uno de nosotros, los hijos, lo primero que hacía nuestro padre era llamar a los niños Pir-Zade o Murshid-Zade, que significa “hijo de Pir” o “hijo de Murshid”. A las niñas las llamaba Pir-Zadi o Murshid-Zadi, que significa “hija de Pir” o “hija de Murshid”.
Más tarde, cuando fuimos mayores, nuestro padre nos preguntaba a menudo: “¿Se han comportado hoy realmente como un Pir-Zade o como un Murshid-Zade? ¿Han pensado realmente en la responsabilidad que tienen como hijos o hijas del Murshid?”
Cuando nos portábamos mal, nuestro padre nos recordaba la responsabilidad que teníamos, en lugar de regañarnos, y al oír esas palabras, dejábamos inmediatamente de portarnos mal, con sinceros sentimientos de vergüenza.

Debo admitir que me llamaban Murshid-Zade para regañarme más a menudo que a los otros niños, porque siempre era travieso. Sin embargo, a veces me portaba bien y, en esas ocasiones, mi padre me llamaba “Murshid-zade-Guru, Mera Beta*”. Naturalmente, esas palabras cariñosas siempre me conmovían profundamente y eran para mí la recompensa más preciada que jamás podría haber recibido.
*Mera Beta = Mi hijo
Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui
Discover more from The Inner Call
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
