Glimpses : Once Upon a Time pt IV (Spanish version)

Vislumbres: Érase una vez, parte IV 

Hidayat Inayat-Khan nos ofrece ahora varios recuerdos de su padre y la impresión de majestuosidad que transmitía. El vislumbre anterior se encuentra aquí. 

La Majestuosa Personalidad de Murshid 

Murshid era como un padre para algunos de sus discípulos. Para otros, era el “Murshid”, el guía espiritual. Pero todos respondían, consciente o inconscientemente, al “Aliento del Mensaje”, simbolizado por el sublime resplandor de Murshid. Su enfoque era con una sonrisa. Sus palabras transmitían felicidad. Su mirada penetrante era como una antorcha en la oscuridad. Su presencia amorosa era siempre inspiradora. 

Murshid solía decir: “No quiero ver nunca a mis murids con cara larga”. De hecho, era realmente imposible que alguien mantuviera el ceño fruncido en presencia de Murshid durante más de unos instantes. Murshid siempre convertía una tragedia imaginaria en una comedia, pero también veía el lado trágico de una comedia aparente. 

La mejor manera de ilustrar la personalidad amorosa de Murshid es describirlo como un ejemplo vivo de tremenda intensidad en todos los aspectos de la expresión humana, de nobleza y majestad. 

Murshid solía dar pequeños paseos por el barrio, vestido de forma muy característica con una larga capa negra y con un topi real en la cabeza. También llevaba un bastón con un mango de plata muy bonito, y sus zapatos negros siempre estaban impecablemente lustrados. El “topi” de Murshid fue confeccionado especialmente por nuestra madre, según el diseño que nuestro padre había hecho él mismo. Era un modelo híbrido entre el muy noble sombrero persa y el auténtico y antiguo sombrero aristocrático ruso, que había impresionado mucho a nuestro padre durante su visita a Moscú, donde nació nuestra hermana Noorunissa, antes de la guerra de 1914. 

El shervani de Murshid, o traje indio, también fue confeccionado especialmente por nuestra madre. De igual modo, era un modelo híbrido entre las tradiciones india y rusa, que igualmente Murshid había diseñado él mismo. Era negro, como el topi, y se abrochaba por completo en el lado derecho, con un cuello alto y una cuerda trenzada alrededor de la cintura, que terminaba con borlas en ambos extremos. 

La majestuosa apariencia de Murshid impresionaba tanto a la gente de Suresnes que solían detenerse en las calles y saludarlo, pensando que era un rey. Cuando Murshid subía al tranvía, todos se ponían de pie y le ofrecían respetuosamente su asiento. Dondequiera que iba, la gente llamaba a Murshid “Le Roi” [el Rey]. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 


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