Glimpses : Once Upon a Time pt V (Spanish version)

Vislumbres: Érase una vez, parte V 

Hidayat Inayat-Khan nos ofrece un recuerdo de su infancia muy simbólico. El vislumbre anterior se encuentra aquí. 

La bandera sufí 

Un día, Hazrat Inayat Khan decidió ir solo a París sin ninguno de sus secretarios o invitados sufíes, como solía hacer habitual, y yo me sentí muy inquieto al pensar que mi padre iba solo, entre la multitud y el terrible tráfico de esa gran ciudad, donde había que cambiar de autobús y de metro varias veces antes de llegar a cualquier sitio, además de la gran desventaja de no saber hablar francés, salvo unas pocas palabras. Después de mucho insistir, argumentando que yo podía proteger a mi padre para que no se perdiera, mi padre finalmente accedió a llevarme con él, y por supuesto yo saltaba de alegría. 

Después de mucho tiempo, llegamos por fin a la tienda llamada Galerías Lafayette, y luego fuimos directamente al departamento de textiles, donde mi padre compró metros y metros de tela, todos del mismo color. Naturalmente, me sorprendió mucho y me pregunté por qué mi padre quería que mi madre tuviera tantos saris del mismo color, en lugar de varios de diferentes colores, pero no me atreví a hacer una pregunta tan impertinente, sobre todo después de haber obtenido el permiso para acompañarle a París en esa ocasión tan excepcional. 

Mi padre llevó el enorme y pesado paquete hasta casa, donde todos esperábamos con mucha curiosidad. Nos reunimos todos alrededor de nuestro padre y recitamos juntos las tres oraciones, Saum, Salat y Khatum. Luego, tras un breve silencio, nuestro padre levantó el pesado paquete de tela amarilla y dijo: «¡Esta es la bandera sufí!». 

Al día siguiente, ese mismo material se colgó en toda la pared frontal de la sala de conferencias sufí y, en esa ocasión tan especial, mientras subía al escenario desde donde nuestro padre siempre daba sus conferencias, se pidió a los murids que se pusieran de pie para decir las oraciones juntos. A continuación, señalando las cortinas amarillas recién colgadas, nuestro Padre dijo: “Esta es la bandera sufí… Es de color amarillo, el color del nuevo impulso del Mensaje de hoy. El Mensaje de Libertad Espiritual”. 

Ese acontecimiento tremendamente significativo en la historia sufí dejó una profunda huella en las mentes y los corazones de todos los sufíes que tuvieron el privilegio de estar presentes ese día, y desde entonces se ha convertido en una costumbre entre los sufíes más antiguos citar siempre las palabras «Es el color sufí» cada vez que ven el color amarillo. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 


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