Great tenderness and watchfulness (Spanish version)

Gran ternura y vigilancia 

Los discípulos de Pir-o-Murshid Inayat Khan probablemente estén familiarizados con el libro titulado “The Bowl of Saki” (La Copa de Saki), una recopilación de 366 refranes —es decir, uno para cada día del año, incluidos los años bisiestos—. Los dichos fueron seleccionados por los murids a partir de las conferencias y los cuadernos personales de Hazrat Inayat Khan, y se publicaron por primera vez en 1922. La palabra “Saki” significa “el que sirve vino en la taberna” y, en la poesía sufí, simboliza lo Divino, que vierte una belleza embriagadora en nuestra copa vacía para que, con la cabeza dando vueltas, podamos olvidarnos por completo de nosotros mismos. 

Por lo que sabemos, no se siguió ningún plan humano para asignar los dichos a las distintas fechas, pero cada día ofrece un nuevo descubrimiento y, a veces, provoca una profunda reflexión. Esta frase tan interesante aparece el 15 de julio: “El mundo está evolucionando de la imperfección hacia la perfección; necesita todo el amor y la solidaridad; se requiere una gran ternura y atención de cada uno de nosotros”. 

Sin duda somos conscientes de que el mundo está cambiando. De todas las personas del planeta, probablemente la mayoría no vive como lo hacían sus abuelos, y parece probable que la próxima generación también viva de una forma que a sus padres les resulte incomprensible. Pero ¿estamos convencidos de que estamos evolucionando? Eso depende de lo que entendamos por “perfección”. En este momento parece que estamos siendo testigos de mucha destrucción y caos, pero, por otro lado, a veces es necesario derribar lo viejo para construir lo nuevo. Algunas criaturas crecen despojándose de su vieja piel, por ejemplo, y la semilla que parece morir cuando cae en la tierra y queda enterrada, está en camino de renacer. La oruga, que con alegría devoraba numerosas hojas calentadas por el sol, se disuelve casi por completo en el capullo antes de emerger como una mariposa temblorosa capaz de volar. Por lo tanto, podríamos contemplar el sufrimiento del mundo —que es grande e innegable y no debe ignorarse— con la esperanza de que el futuro sea mejor. 

Perfeccionar es eliminar todos las fallas y defectos, y hacer que algo sea adecuado para un propósito determinado. ¿Cuál es, entonces, el propósito del mundo? Cada persona tendrá su propia respuesta particular; el pájaro que canta en el bosque está cumpliendo su propósito, al igual que el árbol en el que se posa y el pez que nada en el arroyo cercano. Muchos seres humanos también descubren un propósito personal y encuentran alegría en su cumplimiento. ¿Pero cuál es el propósito del mundo entero? ¿Cuál es ese? Sin duda, el mundo ha sido creado con una intención, pero la respuesta a ese propósito solo puede venir de Dios mismo, Aquel que creó el mundo y que es el Significado en sí mismo. Resulta llamativo, sin embargo, que en esta frase Hazrat Inayat Khan nos asigne a cada uno de nosotros la responsabilidad de contribuir a esta evolución. No recurre a los pájaros ni a los peces; el ser humano ocupa un lugar único en la creación. 

¿Y qué se nos pide? Partiendo de donde nos encontramos ahora mismo, para ayudar al mundo a evolucionar estamos llamados a trabajar con las cualidades que menciona la frase: amor, compasión, gran ternura y solidaridad, cualidades que solo la forma humana de la naturaleza tiene el privilegio de manifestar en toda su plenitud. Si las ofrecemos al mundo, podemos esperar que tal vez le ayudemos a avanzar, pero la verdadera transformación se producirá en nosotros mismos. No podemos esperar perfeccionar a los demás, pero sí podemos esforzarnos por perfeccionarnos a nosotros mismos, pues ese es el ámbito que está a nuestro cuidado. Y en la medida en que lo consigamos, podremos ofrecer los frutos de esa perfección a quienes nos rodean. Soñar con perfeccionarnos a nosotros mismos puede parecer imposible, pero en Nirtan Chalas encontramos estas palabras alentadoras: “Nada es imposible; todo es posible. La imposibilidad no es más que una barrera de limitación que rodea a la mente humana”. 

Traducido por Inam Anda 


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