Hazrat Inayat : Abroad in the West pt I (Spanish version)

Hazrat Inayat: Fuera en Occidente  pt I 

En una serie de publicaciones recientes, hemos visto cómo el joven músico Inayat Khan fue despertado al sufismo, y luego cómo llegó por fin a conocer a su Murshid. Con este post comenzamos una breve memoria de sus primeros años en Occidente, escrita mientras estaba en Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial. Por aquel entonces era marido y padre de una familia en crecimiento, con un grupo de estudiantes que se reunía, y el trabajo sufí empezaba a tomar forma, pero el pleno florecimiento que se produjo en los años 1920 aún estaba en el horizonte. 

El amante permanece solitario entre la gente 
y se mezcla tan poco con ellos, como el agua con el aceite. 
   – Rumi 

Siguiendo mi decisión y la llamada de Dios, abandoné la India en 1910 para residir en el mundo occidental, fuerte en el valor del mandato más dichoso que había recibido de mi Murshid y en la gloria del noble objetivo que había despertado en mi alma. 

Naturalmente, fue un gran cambio en mi existencia dejar la India, la tierra más espiritualmente despierta, y partir hacia Occidente, y especialmente hacia América, ese moderno hogar del progreso material. Era todo lo contrario del sueño que acababa de experimentar. La gran actividad de la gente y la rapidez de las cosas en general, el ajetreo de la maquinaria por encima, por debajo y por todas partes; la transitoriedad de los asuntos; los hombres corriendo de aquí para allá por los trenes y los coches con los periódicos y los paquetes en las manos – todo esto me mantuvo bajo un completo hechizo de silencio y desconcierto. 

Era como si me hubiera dormido en casa y al despertar, me hubiera encontrado en un bazar. Pero como soy un sufí, muy pronto me acostumbré a este cambio de vida sintonizando con mi entorno, y descubrí que eran verdaderos amantes de la dunya*, el mundo material sobre el que Rumi ha escrito en su Masnavi

Toda raza y nación tiene su infancia, su juventud y su madurez, así como su nacimiento y su muerte. Y al igual que todo individuo, experimenta incluso la evolución por la que se pasa durante las diferentes etapas de la vida, pues desde un punto de vista filosófico todos los hijos del mundo son como niños pequeños, y sus asuntos más importantes no tienen más importancia que lo máximo para un niño. Como nueva nación, América parece naturalmente infantil debido a su juventud, aunque su progreso material es proporcionalmente tan grande como el progreso espiritual de la India. Pero América es una tierra de promisión; con el tiempo se levantará para ser un niño ideal entre los hijos de Dios y un líder de la reforma. 

Me resultaba muy difícil mantener el equilibrio entre mi misión y mi profesión, que eran tan diferentes entre sí. Por un lado, tenía que ser un maestro y, por otro, un artista, y sobre todo intérprete de un arte tan poco conocido en el extranjero. Esto nunca podría ser entendido por un pueblo acostumbrado a mirar sólo el aspecto externo de las cosas. No era como en la India, donde Kabir, el gran poeta, predicaba mientras estaba sentado tejiendo en su telar; donde Guru Nanak enseñaba dentro de su prisión. Porque algunos de los más grandes maestros que ha producido Oriente fueron también maestros de música, como Narada, Tumbara, Bharata Muni, Tansen, Tukaram, Surdas, Amir Khusrau, Mirabai, Avicena** y Farabi

Además, al ser forastero, sin ninguna influencia ni buenas presentaciones, que un maestro nunca requiere en Oriente, pasó mucho tiempo antes de que me relacionara con las personas adecuadas. A su debido tiempo, por la misericordia de Dios, mi camino se abrió y entré en contacto con los interesados en la música. 

*Dunya, una palabra presente en numerosos idiomas, significa el mundo material, a diferencia del mundo invisible y espiritual. 

**Hazrat Inayat Khan ha extendido mucho sus brazos para incluir a Avicena o Ibn Sina en este grupo. Aunque su poesía y su pensamiento tuvieron seguramente un profundo efecto en la cultura de la India, era de ascendencia persa y vivió en Asia central. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 

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