Hazrat Inayat : Cosmic Language pt IX (Spanish version)

Hazrat Inayat: Lenguaje cósmico, parte IX 

Hazrat Inayat Khan comienza ahora a explicar el tema, en gran parte desconocido, del magnetismo de los seres y los objetos. La entrada anterior se encuentra aquí. 

Al preparar algo, uno no solo le imprime su magnetismo, sino que también la voz de su alma se refleja en lo que prepara. Por ejemplo, a una persona intuitiva no le resulta difícil sentir en la comida que se le sirve los pensamientos del cocinero. En ella no solo se refleja el grado de evolución del cocinero, sino también lo que estaba pensando en ese momento concreto. Si el cocinero está irritado mientras cocina, si se queja o suspira, si se siente miserable y desdichado, todo eso se refleja en la comida que se sirve. 

El conocimiento de este hecho hizo que los hindúes aceptaran a un brahmán de casta alta como cocinero. Esa persona, cuya evolución era grande, era tomada como cocinero. La vida de esa persona era pura, sus pensamientos eran elevados. No es una costumbre del pasado, es una costumbre incluso de hoy en día. El brahmán, que a veces es el gurú, el maestro de otras castas, también puede ser el cocinero. 

Además, en la antigüedad, cuando se observaba atentamente la psicología humana en todo lo que se hacía, todas las personas, independientemente de su rango o posición en la vida, estaban preparadas para cocinar y preparar platos para sí mismas y para sus amigos. Las personas que invitaban a algunos familiares o amigos a su casa mostraban un gran aprecio y afecto al poner ante ellos platos que ellos mismos habían preparado. No era el plato, era el pensamiento que se ponía en él. 

La vida actual parece haber eliminado muchas consideraciones de carácter psicológico. Hubo un tiempo en que, tanto en Oriente como en Occidente, todas las niñas sabían tejer o coser ropa. Era costumbre regalar a los hermanos, hermanas, seres queridos o familiares alguna cosita hecha con las propias manos. Ahora, cualquier cosa se puede comprar fácilmente en una tienda, y nadie sabe quién la ha hecho, si se ha hecho a regañadientes o sin quejarse, ¡ni cómo! Especialmente en estos tiempos en los que los trabajadores están en rebelión, lo que el obrero ha puesto en los objetos que ha fabricado para ti es cuestionable. Al coser para la persona que se ama, cada puntada que se da lleva consigo un pensamiento. Si se hace con amor y afecto, cada puntada produce un nuevo pensamiento y completa ese pensamiento vivo de amor, proporcionando así interiormente esa gran ayuda que toda alma necesita. 

 Además, los vagones, carruajes y barcos que se utilizan poniendo en riesgo la vida de las personas, ¿quién los fabrica? Quién sabe cuál era el estado mental de los constructores del Titanic. ¿Había algún pacificador que les enseñara a mantener un cierto ritmo mental mientras la construían? Todo lo que se fabrica tiene una influencia mágica sobre ello. Si se fabrica con un pensamiento totalmente contrario a lo que se necesita, solo significa peligros que aguardan al barco, al tren, al vagón, al coche. A menudo, sin causa aparente se encuentra un barco en peligro, algo que se rompe sin razón aparente. Esto se debe a que, en su fabricación, se ha transmitido el pensamiento de destrucción. Está actuando a través de él; es algo más vivo que el propio objeto. Lo mismo ocurre cuando se construye una casa. Los pensamientos que le ha dado quien la ha construido, o quienes han trabajado en ella, cuentan. En resumen, entendemos por esto que hay un pensamiento asociado a todas las cosas elaboradas, ya sea por un individuo o por una multitud, y que ese pensamiento debe dar resultados en consecuencia. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 


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