Hazrat Inayat: El Lenguage Cósmico, parte VI
Con esta publicación Hazrat Inayat Khan concluye esta parte de su explicación sobre las voces y responde a varias preguntas. La publicación anterior se encuentra aquí.
Parece que la gente está empezando a creer en lo que llaman “psicometría”. ¿Qué es eso? Es aprender el lenguaje que hablan los objetos. Aparte del color o la forma que tiene un objeto, hay algo en él que nos habla. Ya sea que esto pertenezca a ese objeto, o a quien lo ha utilizado, se encuentra en ese objeto. A veces, uno puede traer un objeto a la casa y en el momento en que lo hace, los demás objetos comienzan a romperse. Mientras ese objeto esté allí, siempre habrá una especie de pérdida. Puede traer desarmonía a la casa, o un objeto puede traer enfermedad, o puede traer mala suerte.
Quienes conocían los efectos psicológicos que producen los objetos siempre evitaban adquirir objetos antiguos, por muy hermosos y valiosos que fueran. Siempre compraban objetos nuevos para su uso. Por supuesto, esto no se puede hacer con las joyas. Tienen que ser antiguas, pero lo más frecuente es que las joyas tengan más efecto sobre una persona, sobre su carácter, su vida, sus asuntos y su entorno, que cualquier otra cosa. Se puede adquirir una perla que traiga buena suerte de todo tipo desde el momento en que se compra la joya, o puede producir el efecto contrario. Muy a menudo, una persona no piensa en ello, pero el efecto es el mismo, es continuo. Además, lo que uno lleva puesto tiene un efecto sobre su salud, su estado de ánimo y sus sentimientos. Si se trata de una joya, puede tener la voz de miles de años. Por muy antigua que sea una joya, tiene mucha tradición detrás, y eso lo explica. Las personas intuitivas, sensibles y emotivas pueden percibir fácilmente las vibraciones de las piedras antiguas, y parece como si les hablaran.
Además, con todo lo que uno da a otro en forma de comida, dulces, bebidas, frutas o flores, uno da sus pensamientos, sus sentimientos, y eso tiene un efecto. Entre los sufíes de Oriente, existe la costumbre de regalar a alguien un trozo de tela, una flor, una fruta o unos granos de maíz. Hay un significado detrás de ello: no es lo que se da en ese objeto, sino lo que se da con él.
Qué poco sabemos cuando decimos: “Creo en lo que veo”. Si uno puede ver cómo funciona la influencia, cómo hablan los pensamientos y los sentimientos, cómo los objetos participan de ellos y se los transmiten unos a otros, cómo los pensamientos y los sentimientos, la vida y la influencia, se transmiten a través de un objeto, es algo maravilloso.
Pregunta: ¿Se puede cargar cualquier objeto con buenas vibraciones cuando, en sí mismo, es un mal presagio?
Respuesta: Hay ciertas cosas amargas que pueden hacerse dulces, pero al mismo tiempo, la amargura sigue ahí. Hay alimentos en los que la gente pone diferentes cosas para eliminar cierto olor, pero el olor sigue ahí.
Pregunta: ¿Se pueden eliminar las malas influencias asociadas a los lugares y los seres y convertirlas en buenas?
Respuesta: Por supuesto, ya que en lo más profundo de todas las cosas y seres hay bondad.
Pregunta: ¿Está en el poder del ser humano cambiar la influencia de un objeto?
Respuesta: La respuesta a esto se da en las primeras cuatro líneas del Gayan:
“Cuando una visión de Nuestra imagen se refleja en el hombre,
Cuando el cielo y la tierra se buscan en el hombre,
Entonces, ¿qué hay en el mundo que no esté en el hombre?
Si uno solo lo explorara, hay mucho en el hombre”.
Continuará…
Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J.
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