Hazrat Inayat: El lenguaje cósmico, parte X
Hazrat Inayat Khan continúa explicando cómo la vida deja huella en los lugares y los objetos. La entrada anterior se encuentra aquí.
En todas las cosas está Dios; pero el objeto es el instrumento y la persona es la vida misma. La persona pone vida en el objeto. Cuando se fabrica una cosa determinada, es en ese momento cuando se le da vida, que continúa como el aliento en un cuerpo. Esto también nos da una pista de que, cuando llevamos flores a un paciente y tenemos un pensamiento curativo con ellas, las flores transmiten el pensamiento de curación. Al mirar las flores, el paciente recibirá de ellas la curación que se les ha impregnado. Cualquier alimento o dulce, cualquier cosa que llevemos a un amigo con un pensamiento de amor, su uso debe crear un resultado armonioso y feliz para él. Por lo tanto, cada pequeña cosa que se da y se recibe con amor, con un pensamiento armonioso y bueno, tiene un valor mayor que el objeto en sí mismo, ya que no es el objeto, sino lo que hay detrás de él. ¿No nos enseña esto que no siempre es importante hacer o preparar cosas en nuestra vida cotidiana, sino darles vida con un pensamiento armonioso y constructivo para que nuestro trabajo sea mil veces mayor en efecto y valor real?
Esto también nos enseña que, al hacer una pequeña cosa, debemos lograr algo muy grande, y hacerlo con esta actitud, con esta idea en el fondo: que no solo estamos haciendo una cosa, sino que la estamos haciendo viva. ¿No se abre ante nosotros un vasto campo de trabajo que podríamos realizar fácilmente sin mucho costo ni esfuerzo? En su resultado, ese trabajo podría tener una importancia mucho mayor de lo que nadie podría pensar o imaginar. ¿No es, al mismo tiempo, una gran bendición poder hacer algo de gran importancia sin ninguna pretensión exterior?
Incluso al escribir una carta, a veces una persona pone en ella lo que las palabras no pueden explicar, y sin embargo la carta lo transmite. Puede haber una palabra escrita con un pensamiento vivo detrás; esa palabra tendrá un efecto mayor que mil páginas. ¿No oímos casi hablar a una carta? No siempre es lo que está escrito en ella; la carta nos trae a quien la escribió, el estado de ánimo en el que se encontraba, su evolución, su placer, su disgusto, su alegría y su tristeza. La carta transmite más de lo que está escrito en ella.
Pensemos en las grandes almas que han venido a la tierra en diferentes épocas. Las condiciones se les oponían y encontraban dificultades en cada paso para lograr lo que querían. Sin embargo, han producido la voz, una voz viva. Esa voz viva continuó mucho después de que ellos se hubieran ido; y con el tiempo, se extendió por todo el universo, logrando lo que ellos habían deseado. El efecto de un solo momento de su pensamiento tardó quizás siglos en construir algo, pero fue algo que valió la pena, algo más allá de la comprensión del hombre.
Si pudiéramos entender lo que es el espíritu, estimaríamos al ser humano mucho más de lo que lo hacemos ahora. Confiamos tan poco en el hombre, creemos tan poco en él, lo respetamos tan poco, estimamos tan poco sus posibilidades. Si supiéramos lo que hay detrás de cada alma fuerte y débil, sabríamos que todo es posible y nunca subestimaríamos a nadie, ni dejaríamos de respetar a las personas a pesar de todo lo que les falte. Deberíamos reconocer que es el Creador quien crea a través de todas las diferentes formas. Pero es un solo Creador, y todo lo que se construye, se prepara, se hace y se compone es obra de ese único Ser que actúa a través de este mundo de variedad.
Pregunta: ¿La vida y la influencia que se imprimen a las cosas disminuyen con el paso del tiempo?
Respuesta: Su vida depende de la intensidad del sentimiento. Una nota resuena según la intensidad con que se golpea. Si golpeas una tecla del piano, seguirá resonando durante un tiempo. Si la tocas con menos intensidad, resonará durante menos tiempo. Pero, al mismo tiempo, depende de la fuerza con la que la toques y del instrumento en el que la toques. Puede haber un instrumento cuya cuerda siga vibrando durante mucho tiempo, y puede haber otro instrumento cuya cuerda vibre durante poco tiempo y luego se calme. Así, el efecto se crea también según el medio que capta las vibraciones al golpearlo.
Pregunta: ¿El pensamiento asociado a las cosas es un poder vibratorio?
Respuesta: Es un poder vital, pero para definirlo yo lo llamaría un poder vibratorio. Desde un punto de vista místico, se puede considerar que las vibraciones tienen tres aspectos: audible, visible y perceptible. Ahora bien, las vibraciones que se transmiten a un objeto no son ni audibles ni visibles, solo son perceptibles. ¿Perceptibles para qué? Para la facultad intuitiva del ser humano. Pero esto no significa que quien carece de facultad intuitiva no las perciba. También las percibe, pero de forma inconsciente.
Continuará…
Traducido por Inam Anda
Discover more from The Inner Call
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
