Hazrat Inayat: El Lenguaje Cósmico, parte XI
Tras concluir su explicación sobre las impresiones que se conservan en los objetos y los lugares, Hazrat Inayat Khan centra ahora su atención en las obras de arte.
En las obras de arte que se han creado, independientemente de la habilidad que se haya puesto en ellas y de las ideas que nos transmiten, hay un sentimiento que está en ellas y detrás de ellas. Cuando visité Berlín, vi estatuas alrededor del palacio del káiser. Por todas partes había obras de arte que sugerían horror, terror o destrucción. En cuanto las vi, pensé: “No es de extrañar que las cosas sucedieran como sucedieron, pues estas estatuas fueron creadas con antelación”.
Una obra de arte puede ser hermosa a la vista, puede estar realizada con gran habilidad, pero en ella está trabajando la mente del artista. El efecto que tendrá la imagen no es lo que sugiere exteriormente, sino lo que expresa en voz alta como la voz de su corazón. En cada imagen, en cada estatua, en cada construcción artística, se puede ver esto. Hay una voz oculta en ella, que nos dice continuamente con qué propósito se creó la obra de arte.
A veces, un artista no es consciente de lo que está creando; simplemente sigue su imaginación. Puede que esté trabajando en contra de su propia obra de arte, o puede que esté provocando un efecto que no deseaba ni para sí mismo ni para la persona a la que iba destinada la obra de arte.
Una vez fui a visitar un templo. No podía decir que fuera bonito, pero era maravilloso, único en su género. Tan pronto como mis ojos se posaron en la combinación de colores y las imágenes que se destacaban como sus características principales, me sorprendió y pensé: “¡Cómo ha podido existir un templo así durante tanto tiempo!”. Poco después, me enteré de que el templo había sido destruido. La idea es que el constructor del templo estaba tan absorto en su proyecto que olvidó la armonía del espíritu que debía inspirar su diseño, lo que provocó su fracaso.
Una amiga me llevó una vez a ver las pinturas de su esposo. Tan pronto las vi, me trajeron a la mente toda la historia de esa persona, cómo su alma había repetido a lo largo de su vida las agonías que había sufrido. Todo ello estaba expresado en esas pinturas. ¿Cuál era la condición del propietario de esas pinturas? Nada más que tristeza y depresión.
Continuará…
Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui
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