Hazrat Inayat : Cosmic Language pt XL (Spanish version)

Hazrat Inayat: Lenguaje cósmico, parte XL 

Hazrat Inayat Khan comienza ahora a explicar la concepción sufí de los términos “mente”, “corazón” y “espíritu”. La publicación anterior de la serie se encuentra aquí. 

El pensamiento, la memoria, la voluntad y la razón, junto con el ego como quinto y principal factor, constituyen el corazón. Son estas cinco cosas las que pueden llamarse “corazón”; pero al nombrar de manera precisa las diferentes partes de este corazón, llamamos a su superficie mente, y a su profundidad corazón. 

Si imaginamos este corazón como una linterna, entonces la luz que hay en la linterna es el espíritu. Llamamos al corazón “linterna” cuando no pensamos en la luz. Sin embargo, cuando hay luz, nos olvidamos de la palabra “linterna” y lo llamamos “luz”. Cuando llamamos al corazón “espíritu”, no significa un espíritu desprovisto de corazón, así como no significa luz sin linterna, sino luz en la linterna. 

El uso correcto de la palabra “espíritu”, sin embargo, es únicamente como la esencia de todas las cosas. La luz y la vida esenciales de las que todo ha surgido: eso es el espíritu. Pero también usamos la palabra “espíritu” en un sentido limitado, así como la luz es la luz omnipresente del sol y, al mismo tiempo, la luz dentro de la linterna, a la que también llamamos luz. 

La gente llama “corazón” a una parte del pecho. La razón es que hay una parte en este cuerpo de carne que es la más sensible a los sentimientos; y naturalmente —puesto que el hombre no puede comprender la idea de un corazón fuera del cuerpo— concibe esta idea del corazón como una parte de su cuerpo físico. 

El ego se distingue de las cuatro facultades: el pensamiento, la memoria, la voluntad y la razón. Es como cuatro dedos y un pulgar. ¿Por qué no se le llama “dedo” al pulgar? Porque el pulgar es toda la mano. Estas cuatro son facultades, pero el ego es una realidad. Contiene y acoge en sí mismo las cuatro facultades; y para distinguirlo de ellas, lo llamamos ego. 

Así como la superficie del corazón se la conoce mediante la imaginación y el pensamiento, la profundidad de la mente, que es el corazón, se la conoce gracias al sentimiento. 

Continuará… 

Traducido por Hafiz Juan Manuel Angel 

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