Hazrat Inayat: Lenguaje cósmico, parte XLI
Hazrat Inayat Khan continúa explorando el reino de la mente y el corazón. La publicación anterior de la serie se encuentra aquí.
La diferencia entre el pensamiento y la imaginación es que la imaginación es un trabajo automático de la mente. Si la mente es refinada, entonces hay una imaginación refinada. Si la mente es burda, entonces hay una imaginación burda. Si hay una mentalidad hermosa, entonces la imaginación es hermosa. El pensamiento también es imaginación, pero es una imaginación sostenida, controlada y dirigida por la voluntad. Por lo tanto, cuando decimos “Es una persona reflexiva”, significa que esta persona no piensa, habla ni actúa por impulso, sino que detrás de todo lo que hace hay una fuerza de voluntad que controla y dirige la acción de su mente.
Hay nueve sentimientos principales que pueden distinguirse: felicidad, tristeza, ira, pasión, compasión, apego, miedo, incertidumbre e indiferencia. Los sentimientos no pueden limitarse a estos nueve, pero cuando distinguimos numerosos sentimientos, podemos reducirlos a estos nueve distintos sentimientos que experimentamos en la vida.
Hay seis enfermedades que afectan al corazón: la pasión, la ira, el capricho, la vanidad, los celos y la codicia.
Cuanto más se reflexiona sobre el tema del corazón, más se descubre que, si hay algo que pueda revelar nuestra personalidad, es el corazón. Si hay algo a través de lo cual nos sentimos a nosotros mismos o nos conocemos —saber lo que somos—, es el corazón y lo que este contiene. Una vez que una persona comprende la naturaleza, el carácter y el misterio del corazón, entonces comprende, por así decirlo, el lenguaje de todo el universo.
Hay tres formas de percepción. Una forma de percepción pertenece a la superficie, a la mente. Es el pensamiento. El pensamiento se manifiesta en nuestra mente con una forma, una línea y un color definidos.
La siguiente forma de percepción es el sentimiento. Se siente en una parte del corazón completamente diferente. Se siente en lo profundo del corazón, no en la superficie. Cuanto más se despierta la cualidad del corazón en una persona, más percibe los sentimientos de los demás. Esa persona es sensible porque, para ella, los pensamientos y sentimientos de los demás son claros. Quien vive en la superficie no percibe los sentimientos con claridad. Además, existe una diferencia entre la evolución de ambos: el que vive en la superficie del corazón y el que vive en las profundidades. En otras palabras, uno vive en su mente y el otro vive en su corazón.
Continuará…
Traducción revisada por Inam Anda
