Hazrat Inayat : Cosmic Language pt XVII (Spanish version)

Hazrat Inayat: El Lenguaje Cósmico, parte XVII

Basándose ahora en su explicación de la naturaleza viva del pensamiento, Hazrat Inayat Khan señala nuestra responsabilidad no sólo hacia nosotros mismos, sino también hacia el clima.

Los elementales son creados por el hombre. Cuando soplan los vientos y arrecian las tormentas, causando toda clase de destrucción, se percibe como una acción mecánica de la naturaleza, pero no es solo una acción mecánica, sino que está dirigida por los sentimientos del hombre, por los intensos sentimientos de los seres humanos. Estos sentimientos se convierten en vidas enormes. Impulsan como una batería, detrás de los vientos y las tormentas, las inundaciones y los volcanes.

Y así, otros pensamientos que invocan bendiciones, como la lluvia, deben traer la misericordia de Dios a la tierra. En Oriente, llaman a la lluvia “la misericordia divina”. La luz del sol, cuando el cielo está despejado, y todas las demás bendiciones de la naturaleza, el aire puro que es estimulante, la primavera, las buenas cosechas, las frutas, las flores y las verduras, todas las diferentes bendiciones de la tierra o del cielo que se nos dan, también están dirigidas por fuerzas que hay detrás de ellas.

Así como el funcionamiento mecánico de la naturaleza eleva los vapores al cielo, que se unen para formar nubes y provocar la lluvia, también los pensamientos y sentimientos, las palabras y las acciones tienen su función mecánica que cumplir. Esa función dirige la acción del universo. Esto nos muestra que no es solo una función mecánica de la naturaleza, sino que la inteligencia humana, que funciona mecánicamente, es la que dirige todo el funcionamiento de la naturaleza.

Esto nos da una idea de que la responsabilidad del hombre es mayor que la de cualquier otro ser en el mundo. Se dice en el Corán que Dios dijo: “Pusimos nuestra confianza en las montañas, y ellas no pudieron soportar la carga; pusimos nuestra confianza en los árboles, y ellos fueron incapaces de soportarla; entonces pusimos nuestra confianza en el hombre, y es el hombre quien la ha soportado”. Esta confianza es nuestra responsabilidad; no solo nuestra responsabilidad hacia quienes nos rodean, hacia quienes encontramos en la vida cotidiana, hacia el trabajo que realizamos o hacia los intereses que tenemos en la vida, sino también nuestra responsabilidad hacia toda la creación y hacia lo que aportamos a esta creación, ya sea algo agradable para lograr condiciones mejores y más armoniosas en la esfera, en el mundo, en la Tierra. Si lo hacemos, entonces conocemos nuestra responsabilidad. Si no somos conscientes de ella, entonces aún no hemos aprendido el propósito de nuestra existencia aquí.

Hay una infancia en la que el niño no sabe nada. Destruye cosas valiosas y bellas debido a su curiosidad, a su fantasía. Sin embargo, cuando crece, el niño comienza a sentir su responsabilidad. El signo de la madurez es el sentido de la responsabilidad. Así, cuando un alma madura, comienza a sentir su responsabilidad, y es a partir de ese momento cuando una persona comienza su vida. Es a partir de ese momento cuando el alma renace. Mientras el alma no renazca, no entrará en el reino de Dios. El reino de Dios está aquí. Mientras el hombre no sea consciente de su responsabilidad, no conoce el reino de Dios. Es el hecho de tomar conciencia de su responsabilidad lo que le despierta al reino de Dios, en el cual se produce el nacimiento del alma.

Además, en apoyo a esta idea, hay una palabra que en sánscrito se utiliza para referirse a las personas conscientes de Dios. Esa palabra es Brahman, que significa Creador. Tan pronto como un alma comprende esta idea, comienza a saber que cada momento de su vida es creativo, ya sea de forma automática o intencionada. Y si es responsable de su creación, es responsable de cada momento de su vida. Entonces, no hay nada en la vida que se desperdicie. Sea cual sea la condición del hombre, por muy indefenso o miserable que sea, su vida no se desperdicia. El poder creativo actúa a través de cada movimiento que hace, cada pensamiento que piensa, cada sentimiento que tiene. Siempre está haciendo algo.

Continuará…

Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J.


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