Hazrat Inayat: Lenguaje cósmico, parte XX
Pir-o-Murshid Inayat Khan continúa su explicación sobre la naturaleza de la mente y el funcionamiento de la imaginación. La entrada anterior de la serie se encuentra aquí.
Alguien me preguntó cómo son los elementales. Le respondí: “Los elementales son exactamente como tus pensamientos. Si tienes pensamientos de seres humanos, entonces los elementales tienen forma humana. Si tienes pensamientos de aves, entonces los elementales tienen forma de aves. Si tus pensamientos son de animales, entonces los elementales tienen forma de animales, ya que los elementales están hechos de tus pensamientos”.
Hay otro aspecto muy interesante en el estudio de la naturaleza de la mente. Cada mente atrae y refleja pensamientos de su propia clase, del mismo modo que hay una parte de la tierra más adecuada para que crezcan las flores, otra parte más adecuada para los frutos y otra parte donde crecen las malas hierbas. Así, un reflejo que se transmite de una mente a otra solo se transmite a la mente que lo atrae. Esta es la razón por la que lo similar atrae a lo similar. Si un ladrón o un atracador va a París, seguramente se encontrará con otro ladrón. Descubrirá fácilmente dónde vive el ladrón y lo reconocerá de inmediato porque su mente se ha convertido en un receptáculo de pensamientos del mismo tipo. Tan pronto como sus miradas se cruzan, se establece una comunicación, ya que sus pensamientos son similares.
En la vida cotidiana se ve cómo lo similar atrae a lo similar. La razón es que la mente ha desarrollado un cierto carácter, y las imágenes mentales de ese carácter particular le atraen. Es tan interesante para una persona que ve este fenómeno en la vida cotidiana que no hay un solo momento en el que no vea la verdad de eso.
Las mentes elevadas siempre reflejarán y atraerán pensamientos más elevados; vengan de donde vengan, llegarán a ellas. Será atraído por la mente cuyo suelo esté preparada para ello. Una mente común se siente atraída por pensamientos comunes. Por ejemplo, una persona que tiene el hábito de criticar a los demás está muy dispuesta a escuchar críticas porque ese es el tema que le interesa, ahí está su placer. No puede resistir la tentación de escuchar cosas malas de los demás porque eso es lo que más le gusta, ya que ella misma habla mal de los demás. Cuando ese pensamiento no es propio de una persona, es una nota extraña para sus oídos y no quiere escucharlo. Su corazón no encuentra placer en ello y quiere deshacerse de todo lo que no es armonioso. Por lo tanto, el mundo de la mente es el reino del hombre, su propiedad. Lo que siembra, cosecha. Para lo que sea que él mantenga esa propiedad, eso es lo que se produce en ella.
Ahora bien, entrando en una metafísica más profunda, ¿qué es lo que forma la imagen mental? Es una pregunta muy sutil. Un científico materialista dirá que hay átomos de pensamiento que se agrupan y forman la forma. Al unirse, componen la forma mental. Si quiere ser más objetivo, dirá que en el cerebro hay pequeñas imágenes mentales, como imágenes en movimiento, y que, moviéndose sucesivamente, completan la forma. Pues esta persona no ve más allá de su cuerpo, y por eso quiere descubrir el secreto de toda la vida en su cuerpo y en el mundo físico. En realidad, el cerebro es solo un instrumento para aclarar los pensamientos. El pensamiento es más grande, más vasto, más profundo y más elevado que el cerebro.
Continuará…
Traducido por Inam Anda
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