Hazrat Inayat : Cosmic Language pt XXI (Spanish version)

Hazrat Inayat: El Lenguaje Cósmico, parte XXI 

Pir-o-Murshid Inayat Khan concluyó aquí su conferencia sobre las formas del pensamiento y la imaginación. La publicación anterior se encuentra aquí. 

No hay duda de que la imagen de los pensamientos está formada por las impresiones de la mente. Si la mente no ha tenido impresiones, los pensamientos no serán claros. Por ejemplo, una persona ciega que nunca en su vida ha visto un elefante no podrá formarse una idea de lo que es un elefante porque su mente no tiene una forma preparada para componerla a voluntad. La mente debe conocerlo primero para poder componerlo. Por lo tanto, la mente es un almacén de todas las formas que una persona ha visto alguna vez. 

Uno podría preguntarse: “¿No puede reflejarse una forma en la mente de una persona ciega?”. Sí, pero seguirá siendo incompleta. Si se proyecta un pensamiento en una persona ciega, esta solo capta la mitad, ya que no tendrá la parte que debería aportar su propia mente, por lo que solo capta el reflejo que se proyecta en ella. Por lo tanto, tiene una idea vaga de la cosa, pero no puede aclarársela a sí misma porque su mente aún no ha formado esa idea. 

La forma de un pensamiento que la mente retiene se refleja en el cerebro y se hace más clara para el sentido interno. Por sentido interno nos referimos a la parte interna de los cinco sentidos. Porque es en el exterior donde estos cinco órganos nos dan una idea de los cinco sentidos; pero en realidad, solo hay un sentido. A través de los cinco órganos externos diferentes, experimentamos cosas diferentes, y esto nos da la idea de que hay cinco sentidos. 

Hay personas videntes que tienen concepciones de los diferentes colores de los pensamientos, las imaginaciones y los sentimientos. Esto es más simbólico que astral. El color de un pensamiento se corresponde con el estado de la mente. Muestra el elemento al que pertenece el pensamiento. Muestra si el pensamiento pertenece al elemento fuego, al elemento agua o al elemento tierra. Esto significa que es el sentimiento que hay detrás del pensamiento el que produce su color a su alrededor como una atmósfera que lo rodea. Cuando estas personas videntes ven la forma del pensamiento en forma de color, esto es lo que rodea al pensamiento, es la atmósfera del pensamiento, y esto es según el elemento al que pertenece ese pensamiento. 

Un pensamiento relacionado con las ganancias terrenales pertenece al elemento tierra. Un pensamiento de amor y afecto representa al elemento agua, ya que difunde simpatía. Un pensamiento de venganza y destrucción, dolor y daño representa al fuego. Un pensamiento de entusiasmo, valentía, esperanza y aspiración representa al aire. Un pensamiento de retiro, soledad, tranquilidad y paz representa al éter. Estas son las características predominantes del pensamiento en relación con los cinco elementos. 

La forma de un pensamiento es también su efecto, su efecto sobre la forma y la expresión de una persona, ya que un pensamiento tiene un lenguaje particular que se manifiesta como una especie de letra, si se pudiera leer. Este lenguaje se puede leer en el rostro y la forma de una persona. Todo el mundo lo lee hasta cierto punto, pero es difícil definir las letras, el alfabeto de este lenguaje. Hay un misterio que abre una puerta al lenguaje del pensamiento y ese es el de las vibraciones: la dirección que toman las vibraciones. Un pensamiento actúa sobre la forma de una persona y a su alrededor, y se manifiesta a los ojos en su ser visible. Hay una cierta ley que rige su funcionamiento, y esa ley es la ley de la dirección: si las fuerzas van hacia la derecha o hacia la izquierda, hacia arriba o hacia abajo. Es esta dirección de las vibraciones del pensamiento la que produce una imagen, de modo que un vidente puede ver esta imagen tan claramente como una letra. 

Sin duda, para un vidente no es necesario leer el pensamiento a partir de la forma visible de una persona, porque no puede ser vidente si no está abierto a la reflexión. Cada pensamiento se refleja en él, y esto hace que las cosas sean aún más claras. Además, no necesita ver la imagen del pensamiento en su forma visible para conocerlo, ya que la atmósfera se lo dice. El pensamiento, en sí mismo, exclama: “¡Yo soy este pensamiento!”, sea cual sea, porque el pensamiento tiene un lenguaje, una voz, un aliento y una vida. 

Continuará… 

Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J. 


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