Hazrat Inayat : Deity and Divinity pt IV (Spanish version)

Hazrat Inayat: Deidad y divinidad pt. IV 

Hazrat Inayat Khan concluye acá su explicación de cómo la evolución de la divinidad en el ser humano conduce a la realización de la Deidad, y también da una breve enseñanza sobre la necesidad (y el riesgo) de lo que él llama “democracia religiosa”. 

El ser humano es aquello de lo que es consciente. El grado de evolución de un ser humano depende de la altura que haya alcanzado; es determinada cumbre lo que lo hace consciente de una fase determinada de la vida. Una persona de pie sobre la tierra no puede gozar la pureza del aire que existe en la cumbre de una montaña; para disfrutarla tiene que estar ahí. De ahí que una afirmación insincera no tenga efecto alguno. Un hombre que parado al nivel de la tierra hable sobre el aire está diciendo un sinsentido. Sus palabras no tendrán efecto, pues no sabe lo que está en el aire; tiene que elevarse adonde se encuentra el aire y entonces tiene que tener la experiencia y hablar desde ahí sobre lo que está experimentando. Entonces esto sí tendrá un efecto, pues su palabra será sincera. No es por la teoría que una persona puede rastrear su origen; solo puede hacerlo por la práctica. No es solo sabiendo de algo, sino viviéndolo y siéndolo, y esto no es fácil. Sin embargo, tampoco hay necesidad de separar a Cristo de los demás seres humanos solo por la razón de que un hombre se encuentre tan por encima de otro. Hay un abismo tal entre la evolución de un alma y la de otra, que si alguien dijera del uno que está en la tierra y del otro que está en el cielo, sería bastante acertado. 

No hay duda, sin embargo, de que la forma aristocrática de la religión ha sido mal usada. Esto sucede cuando la autoridad religiosa vuelve la religión en un medio, en un instrumento, para mantener a la gente bajo cierta ley con determinados propósitos mundanos. Entonces, naturalmente esa aristocracia colapsa y llega un tiempo de democracia. Y es necesario que llegue esa democracia religiosa, pues en la democracia religiosa es donde descansa el cumplimiento del ideal religioso. 

La democracia religiosa significa que nadie debe pensar que es humano mientras que el otro es divino, ni que Dios está en el cielo, inalcanzable, imperceptible y lejos de nuestra alma. Esa persona tiene que percatarse de que la divinidad está en su propia alma, que Dios está dentro de ella, que tiene un vínculo con Dios y que Dios tiene un vínculo con ella, que su alma puede expandirse porque no es diferente de Dios, ni Dios es diferente de ella. Lo único es que el peligro de la democracia está cuando llega demasiado pronto, antes de que una persona esté madura, entonces trae desastre, pues el progreso natural del ser humano está en seguir su más alto ideal, pero cuando está cegado por el espíritu de la democracia él pone tan agitado que desea romper ese ideal. Por ahí termina trabajando en perjuicio propio. Desciende en lugar de ascender, y así ha sucedido en todas las edades y con todas las naciones y razas.  

El ideal tiene que mantener ante nosotros el ennoblecimiento de nuestra alma como principal propósito de la vida, y eso la religión ha de observarlo, apreciarlo, reconocerlo, respetarlo y además acatar al alma noble; aprender, no con la idea de ser un seguidor, sino con el ideal de convertirnos en aquello que nuestra alma reconoce como noble y bello; darse cuenta de la posibilidad de tocar aquel punto que atrae nuestra alma como la luz del puerto atrae a quienes navegan en el mar, dándonos esperanza, invitándonos y diciéndonos que el puerto está allí.  

Traducción de Vadan Juan Camilo Betancur 


Discover more from The Inner Call

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.