Hazrat Inayat : God’s dealings with us (Spanish version)

Hazrat Inayat : El trato de Dios con nosotros   

Hazrat Inayat Khan ofrece una explicación sufi de las aparentesinconsistencias e injusticias en el trato de Dios con la humanidad.   

La humanidad tiende a considerar que todo lo que es agradable procede de la misericordia de Dios, y todo lo que es desagradable procede de la ira de Dios o no procede de Dios en absoluto, porque piensa que Dios es justo y misericordioso. En realidad, la bondad, la misericordia y la justicia de Dios están ocultas bajo todas las experiencias agradables y desagradables de la vida. Llamamos injustas a las cosas cuando no podemos ver su justicia; las cosas nos resultan desagradables cuando el nivel de nuestro placer es limitado; las cosas nos parecen poco misericordiosas cuando restringimos y limitamos la misericordia. Pero a veces las cosas que no nos parecen justas, lo son según su naturaleza real; las cosas inmisericordes a menudo contienen una misericordia oculta. Por eso el sufi toma todo lo que viene de Dios con resignación, viendo y reconociendo en ello Su misericordia, bondad y justicia.   

Nosotros, los hijos de la tierra, somos como niños, a lo largo de nuestra evolución, para nuestro Padre celestial; y en nuestra ignorancia nuestras acciones son como las de un niño. Si los padres le dan dulces, lo toma como su bondad; si le dan medicina amarga, lo considera ira de su parte, sin saber que al darle esa medicina amarga muestran igualmente su bondad. Hay muchas cosas que pensamos que son buenas para nosotros, pero en realidad pueden ser las peores posibles. Una persona no puede obtener el puesto que deseaba; otra no puede establecerse en la ciudad donde quería vivir; otra no puede visitar la ciudad que quería ver; y otra no consigue la riqueza que deseaba. Todas esas experiencias desagradables hacen que el hombre se sienta descontento, y si no tiene suficiente fe empieza a pensar que no existe un ser como Dios. Si tan sólo consideráramos lo perfecto que es el mecanismo del cuerpo de un bebé, y cómo funciona de manera tan ordenada, veríamos y nos daríamos cuenta de que hay un poder detrás de todo, con plena sabiduría y entendimiento que hace que todas las cosas funcionen armoniosamente, y lo mismo sucede con el mecanismo de todo el universo.  

Se cuenta que Moisés había intentado asociarse con Khizr, el ángel guía de todas las almas buscadoras, y había solicitado que se le permitiera seguir su camino.* Khizr dijo: «No, Moisés, enseña la ley que se te ha dado; nuestro camino es complejo». Después de una gran insistencia por parte de Moisés, Khizr accedió a su petición, con una condición: que no interfiriera en sus obras, por ningún medio, de ninguna manera. Cuando en la orilla del mar vieron a un niño ahogándose, atrapado por una ola, y a la madre pidiendo ayuda a gritos, Moisés quiso correr a ayudarles, y quiso que Khizr hiciera lo mismo. Khizr dijo: ‘Te he dicho que no interfieras en mis obras’. Moisés dijo: «Oh, ¿vas a permitir que un niño inocente se ahogue de esta manera cuando puedes ayudarlo? ¡Qué horror! Khizr dijo: «Piensa en tu promesa y no digas ni una palabra más». Siguieron adelante y tomaron una barca para ir a algún puerto, y mientras estaban en la barca Khizr empezó a agrandar los agujeros que ya había en la barca. Moisés dijo: ‘¡Oh, qué cruel! Cualquiera que se siente en la barca se ahogará’. Khizr dijo: ‘No importa. Piensa en tu promesa y no digas ni una palabra más’. Debido a la gran persistencia de Moisés en pedirle que explicara lo que significaba todo aquello, Khizr dijo: ‘El niño que se ahogaba habría llevado a la destrucción a muchas familias, por lo que Dios quiso que, antes de que pudiera hacerlo, fuera ahogado. No hemos hecho otra cosa que permitir que la voluntad de Dios siga su curso. Y la barca en la que hice los agujeros, a su regreso llevará a treinta ladrones que pretenden destruir muchas vidas en cierto pueblo para llevar a cabo su robo. La intención de Dios era que, ya que se han preparado para destruir vidas inocentes, sean destruidos antes de que puedan hacerlo. Esto muestra el significado de un verso sufi:   
“El Controlador del mundo sabe cómo controlarlo,   
a quién debe criar y a quién debe eliminar”.   

* Esta historia se relata en el Corán 18:65-82.  

  Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jauregui  


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