Hazrat Inayat : Sufi psychology pt II (Spanish version)

Hazrat Inayat: Psicología sufí, parte II 

Hazrat Inayat Khan continúa con su conciso resumen de la visión sufí de la psicología. La primera entrada de la serie se encuentra aquí. 

Pasando ahora a la cuestión de la atracción y la repulsión, ¿por qué nos sentimos atraídos por algunas personas y repelidos por otras? Yo diría que ocurre lo mismo con las almas que con las notas musicales. Es su combinación lo que hace que las notas sean armoniosas o discordantes, no las notas en sí mismas. Toda nota es lo suficientemente armoniosa si se combina con otras notas armoniosas, notas que se mezclan y forman un acorde consonante. Por lo tanto, es erróneo decir «esa persona es “discordante” o “armoniosa”. Es la combinación de las personas lo que determina si son armoniosas o discordantes, según su agrupación. 

Lo mismo ocurre con el color. Ningún color es discordante, por llamativo o pálido que sea. Si está en el lugar adecuado, si se mezcla bien con otros colores, es armonioso; es discordante si no se coloca junto a colores que combinan con él. Y ocurre exactamente lo mismo con la naturaleza humana. La persona sabia puede llevarse bien con otra que sea similar a ella en sabiduría, o puede llevarse bien con una persona necia; pero a una persona sabia le cuesta llevarse bien con las personas medio sabias, porque estas se lo ponen difícil. Una persona fuerte se llevará bien con otra persona fuerte, así como con una persona bastante débil, pero no con una persona medio fuerte. Esto nos demuestra que hay dos principios que debemos comprender. La persona debe ser de cualidad opuesta o de la misma cualidad para poder armonizar con la otra. En otras palabras, con un traje negro se llevará una corbata negra o una corbata blanca; si la corbata es de otro color, habrá desarmonía. 

La razón por la que se atraen las cualidades iguales es que lo similar se atrae. El agua atrae al agua, el fuego atrae al fuego; todos los elementos atraen a sus similares, así, cada persona atrae a sus similares. Un ladrón, vaya donde vaya, encontrará a otro ladrón; dondequiera que vaya un jugador, encontrará a otro jugador; dondequiera que vaya un borracho, encontrará a otra persona que bebe. Y es extraordinario que, muy a menudo, la primera persona que estas personas encuentran cuando llegan a una ciudad sea de su misma condición; se atraen inconscientemente. Si están de viaje, se sentarán en el mismo vagón, unidos por el destino. Los malvados se sentirán atraídos por otra persona malvada, con solo cruzarse la mirada. Se hacen amigos al instante. Pero si una persona es medio malvada, no se llevará bien con la malvada, aunque esta última pueda llevarse bien con una persona buena, porque entonces encuentra a su opuesto. La razón de la atracción de los opuestos es que uno carece de lo que tiene el otro y, por lo tanto, uno tiene poder sobre el otro. 

Luego está la ley de las fuerzas positivas y negativas. Donde hay dos personas de naturaleza positiva siempre hay problemas, y tampoco pueden llevarse bien dos personas de naturaleza negativa. Pero una persona positiva puede llevarse bien con alguien negativo, porque la persona negativa necesita lo que tiene la positiva. Una persona habladora nunca es feliz con otra persona habladora; quiere que alguien la escuche. 

Además de estas leyes, existe la atracción de la cualidad. Hay una cualidad noble en cada persona, y hay una cualidad común. La cualidad noble es repelida por lo común, y la cualidad común es irritada por la cualidad noble. Es algo asombroso ver que alguien de cualidad noble puede ser repelido por una persona de cualidad común. Se irrita y no puede soportarlo, porque una cualidad no se puede comparar con la otra. Lo mismo ocurre con la cualidad de la sinceridad y la de la insinceridad. Una persona que no es sincera es tan antagónica a una persona sincera como una persona sincera lo es a una que no lo es. El insincero no puede concebir que otro sea sincero; aunque lo viera, no podría creerlo, porque no conoce nada más que la insinceridad. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 


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