Hazrat Inayat : The Symbolism of Wine pt I (Spanish version)

Hazrat Inayat: El Simbolismo del Vino, parte I 

Tras su explicación de la importancia de la simbología, Hazrat Inayat Khan despliega ahora el significado simbólico del vino

El vino se considera sagrado, no sólo en la fe cristiana, sino también en muchas otras religiones. En la antigua religión de los zoroastrianos, Jam-i Jamshed, el tazón de vino del que Jamshed bebió profundamente, es un hecho histórico. Entre los hindúes, Shiva consideraba sagrado el vino, y en el Islam, aunque el vino está prohibido en la tierra, en el cielo está permitido. Hauz-i Kauthar, la fuente sagrada del cielo, de la que tanto se habla en el Islam, es una fuente de vino. 

El vino simboliza la evolución del alma. El vino procede de la aniquilación de las uvas; la inmortalidad procede de la aniquilación del yo. El tazón de veneno, conocido también en muchos cultos místicos, sugiere la idea del vino, pero no de un vino dulce, sino de un vino amargo. Cuando el yo se convierte en algo diferente de lo que era antes, es como si el alma volviera a nacer. Esto se ve en la uva que se convierte en vino. La uva, al convertirse en vino, vive; como una uva, ella habría desaparecido con el tiempo. Pero al convertirse en vino sólo pierde su individualidad, no su vida. La misma uva vive como vino; y cuanto más vive, mejor se vuelve el vino. Para un sufi, por lo tanto, el verdadero sacramento es convertir en vino la personalidad de uno mismo, parecida a la uva, que tiene un tiempo de vida limitado, para que no se pierda nada de uno mismo, sino que, por el contrario, se amplíe e incluso se perfeccione. Esta es la esencia de toda filosofía y el secreto del misticismo. 

El método antiguo de enseñar el misterio de la vida era darlo en forma de leyenda. El significado de la leyenda de la mujer de Lot es que, debido al amor y a la intercesión de Abraham, dos ángeles fueron enviados a Lot para advertirle de la próxima destrucción de dos ciudades y aconsejarle que se fuera a las montañas. Al principio, Lot no estaba dispuesto a abandonar las ciudades, pero al final aceptó ir. Sus yernos le fallaron al no acompañarle, pero su esposa y sus dos hijas le acompañaron en el viaje a las montañas. Y se les dijo que bajo ningún concepto debían mirar atrás; y cuando su mujer lo hizo de todos modos, se convirtió en una estatua de sal. Lot y sus dos hijas siguieron adelante, y llegaron a la cueva de la montaña, que era el destino de Lot. 

Las dos ciudades que iban a ser destruidas representan el Polo Norte y el Polo Sur, los dos polos del mundo, pues todo el tesoro de la tierra, todas las posesiones y el poder y la fama que pertenecen a la tierra están sujetos a la destrucción. Y esto le fue enseñado a Lot, el alma humana, que estaba emparentada con Abraham, el alma divina, cuyo nombre deriva de Brahma, el Creador. La relación entre Lot y Abraham representa la relación entre el alma humana y el Creador. Los dos ángeles eran los ángeles de la luz y de la razón. Cuando la luz llega al hombre, su primera enseñanza es advertir al alma del desastre que aguarda a todo lo que está sujeto a la muerte y a la destrucción. Es esta lección la que se llama en sánscrito la lección de Vairagya: cuando los ojos del hombre se abren para ver que todo lo que le gusta y le disgusta y desea tener y poseer, está sujeto a la destrucción y a la muerte. 

Hay cinco cuerpos considerados por los místicos de antaño como los vehículos del alma. Estos son llamados: Anandamaya akasha, cuerpo de la alegría; Vijnanamaya akasha, cuerpo de la sabiduría; Manomaya akasha, cuerpo de la mente; Pranamaya akasha, cuerpo del éter; Annamaya akasha, cuerpo de la tierra. Este último es el receptáculo del alimento. Vive del alimento terrenal, y si se le priva de él, muere, porque está hecho de tierra; vive de la tierra. El que es el receptáculo del éter, y que se llama Pranamaya akasha, es la parte del ser humano que vive del aliento y de la toma de aire, y si le falta el aire, no puede vivir. Estos dos cuerpos forman la parte material, la parte física del ser del hombre; y son estos dos receptáculos a los que se refiere la leyenda como los dos yernos. 

Continuará… 

Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J. 


Discover more from The Inner Call

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.