Hazrat Inayat : Inner Study pt III (Spanish version)

Hazrat Inayat: Estudio interior, parte III 

Hazrat Inayat Khan concluye ahora esta breve serie sobre la iniciación y el viaje que él denomina “estudio interior”. La entrega anterior de la serie se encuentra aquí. 

Una persona puede estudiar toda una biblioteca, escribir cincuenta libros y leer mil, pero todo ello no le llevará a ninguna parte. Si se requiere algún estudio, no necesitamos ir a ningún otro sitio, ya que nuestra propia vida es un estudio, si tan solo nos dedicamos a estudiarla. Para quien estudia, la vida ofrece todas las oportunidades; desde la mañana hasta la noche, en cada momento del día, en casa, en la calle, en el trabajo, en el ocio, en todas las cosas, hay algo que estudiar. Ningún libro puede dar la alegría y el placer que la propia naturaleza humana puede dar. 

Los sabios, los necios, los buenos, los débiles, aquellos con quienes nos encontramos cada día con sus tendencias y sus actitudes, son todos el mejor material para el estudio. Hay mucho que estudiar en el éxito y el fracaso, en las penas y los placeres, y en todas las cosas de la vida, ya sean desfavorables o favorables. Todo lo que hacemos bien, todo lo que hacemos mal, todo es una lección, todo es un estudio, si lo tomamos como tal. Pero lo importante es esto: que el que es estudiante de la vida, el que está realmente iniciado, se estudia a sí mismo antes de estudiar a los demás. 

¿Un iniciador enseña la verdad? Ningún hombre tiene el poder de enseñar la verdad a otro. El hombre debe descubrirla por sí mismo. Lo que el iniciador puede hacer es decir: “Este es el camino, no te desvíes”. El iniciador pondrá a su discípulo en ese camino, donde cuanto más avance, más recibirá en cada paso. Es como una mano que lo eleva hacia arriba. Pero el primer paso es el más difícil, y ese paso se da con la ayuda de un iniciador en la tierra. 

¿Qué es lo que el iniciador enseña al iniciado? Le dice la verdad de su propio ser. No le dice nada nuevo ni diferente. Le dice algo que su alma ya sabe, pero que su mente ha olvidado. Hay una fábula que ilustra esto. Un león que caminaba por el desierto encontró a un pequeño cachorro de león jugando con unas ovejas. Sucedió que el pequeño león había sido criado con las ovejas, por lo que nunca había tenido la oportunidad o la ocasión de darse cuenta de lo que era. El león se sorprendió mucho al ver a un cachorro de león huyendo y temiendo a un león tanto como lo temen las ovejas. El león saltó entre el rebaño de ovejas y dijo: “¡Alto, alto!”. Pero las ovejas huyeron y el pequeño león también corrió. El león solo persiguió al cachorro de león, no a las ovejas; y cuando lo alcanzó, el león dijo: “Quiero hablar contigo”. El cachorro dijo: “Tiemblo, tengo miedo, no puedo estar delante de ti”. El león dijo: “¿Por qué corres con las ovejas? ¡Tú mismo eres un pequeño león!”. “No”, dijo el pequeño. “Soy una oveja. Déjame ir, déjame ir con las ovejas”. “Ven conmigo”, dijo el león, “ven conmigo y te mostraré lo que eres antes de dejarte ir”. Temblando, pero indefenso, el cachorro siguió al león hasta un estanque. Señalando sus reflejos en el estanque, el león dijo: “Mírame y mírate a ti mismo. ¿No nos parecemos mucho? ¡No eres como las ovejas, eres como yo!”. 

 Este león simboliza las almas que se vuelven conscientes de Dios, las almas que han comprendido la verdad. Y cuando ven el mismo espíritu divino en otra alma, su primer pensamiento es tomar a esa alma de la mano y mostrarle que en ella también hay la misma chispa divina que ellos poseen. Por lo tanto, aunque exteriormente es una imagen aristocrática, interiormente conduce a la democracia. La orden del león al cachorro es aparentemente aristocrática, pero ¿cuál es la intención del león? Es la democracia, quiere que el pequeño león sea consciente de la misma grandeza que tiene el león. Y ese es el camino de la espiritualidad. Su apariencia exterior puede no parecerlo, pero su intención interior y su culminación son la democracia. 

Las iniciaciones más allá de aquellas que he mencionado, son todavía más grandes. Algunas personas, aunque no todas, te contarán sus experiencias y cómo, en diferentes momentos de su vida, se produjo un cambio repentino en su perspectiva. No es habitual despertarse un día de repente y descubrir que nuestro punto de vista ha cambiado, pero no es exagerado decir que solo se necesita un momento para cambiar por completo la perspectiva de la vida. Esto es lo que es una iniciación, una iniciación que está por encima de las iniciaciones de la tierra tal y como las conocemos. Una cosa lleva a otra, y así avanzamos en la vida de una iniciación a otra; y cada peldaño de la escalera que parece estar ante nosotros, para que subamos, se convierte en una iniciación. Y cada peldaño de esa escalera cambia nuestro punto de vista, siempre y cuando nos aferremos a la escalera y no nos caigamos, ya que siempre existe la posibilidad de avanzar o retroceder. Sin embargo, quien está ansioso por avanzar nunca retrocederá. Incluso si todo el mundo lo tirara hacia atrás con una cadena atada a sus pies, seguiría avanzando, porque su deseo de avanzar es más poderoso que todas las fuerzas del mundo. 

Traducido por Inam Anda 


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