Purgatory? (Spanish version)

¿Purgatorio? 

Estábamos contemplando una visita al purgatorio, quizás una larga, y era evidente que algunos miembros del grupo no lo esperaban. Como ellos mismos lo explicaron, fue una consecuencia de su educación religiosa, en la que el “purgatorio” se representaba como un lugar donde la venganza, supuestamente de origen divino, sería infligida a cualquiera que rompiera las múltiples reglas sagradas. No lo mencionaron, pero probablemente estaban consternados al ver que esta palabra apareció en una discusión sufi.  

La conversación había empezado con esta frase del Gayán Chalas: El purgatorio es ese estado que la mente experimenta entre el nacimiento de un pensamiento y su materialización. Ya que la frase parece prometer el purgatorio para cada pensamiento, no es sorpresa que había caras tristes en el círculo. Pero quizás necesitamos preguntar ¿a qué se refería Hazrat Inayat Kahn aquí con “purgatorio”? ¿se refiere a un lugar de castigo? ¿o está hablando de algo más? 

Cuando pensamos en el mundo de la manifestación, es evidente que todo lo que se forma algún día se dispersará. Es cierto para estrellas y montañas, es cierto para nuestros cuerpos físicos, y es cierto para las formas sutiles que llamamos pensamientos. Esto es a lo que se refieren en el dicho del Gayán Boulas: La muerte es el impuesto que el alma tiene que pagar por haber tenido un nombre y una forma. El alma en sí es vida y no puede perecer, pero al haber reflejado la impresión de la limitación, debe también experimentar la consecuencia, es decir la disolución de la forma. 

Por lo tanto, también vamos a experimentar la consecuencia de cada pensamiento que nace en nuestra mente, es decir, el funcionamiento natural de su vida hasta que, tarde o temprano, se disuelve y somos “purificados” de nuestro apego a él. En este sentido, el purgatorio es simplemente un lugar en el que somos purificados, donde la conciencia pura se limpia de las ondas de la forma.  

Supongamos, por ejemplo, que surge la idea de engendrar una nueva forma de rosa. La persona que tiene el pensamiento tendrá que aprender cómo cuidar rosas, y cómo criarlas, cómo desarrollar nuevas especies, y quizás cómo superar debilidades imprevistas de las nuevas variedades, hasta que, por último, un día, aparecerá la rosa buscada. Toda esa participación y trabajo es parte de la elaboración del pensamiento inicial y podría verse como el purgatorio de la mente. Pero el purgatorio no es el destino, el viajero solo pasa por esa región camino al cielo, y es cuando un pensamiento se ha cumplido y podemos estar por encima de él que vislumbramos la paz celestial. Artistas y creativos en todos los medios pueden entender esto muy bien.  

La frase en el Gayán no necesita ser vista como una amenaza, sino como un instructivo. Y como varios miembros del grupo observaron, también podemos aprender de esto la sabiduría de ser un poco selectivos con respecto a qué pensamientos mantener y cuáles desechar. Podemos preguntarnos ¿este pensamiento realmente merece un tiempo indefinido en el purgatorio? 

Traducido por Yaqín, Rodrigo Esteban Anda 

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