Cuentos: ¿Cómo supo que soy un Mulá?
Sucedió una vez que un comerciante de tierras lejanas llegó al pueblo donde vivía Nasrudín. Al comerciante le gustaba halagar a la gente con la esperanza de que le compraran su mercancía, y por eso tenía la costumbre de llamar «Mulá» a todo hombre, fuera letrado o no, llevara o no el turbante de Mulá.
Poco después de llegar, el comerciante se encontró con Nasrudín en el mercado y le preguntó: «¡Mulá! ¿Podría indicarme el camino al palacio del gobernador?».
Nasrudín —que en ese momento no llevaba puesto su turbante— miró con detenimiento al comerciante y dijo: «¿Cómo sabe que soy un Mulá?».
El comerciante se rio con astucia y dijo: «Ah, bueno, ¡es que leo la mente!».
«¿De veras?», dijo Nasrudín. «Entonces puede leer en mi mente el camino al palacio del gobernador».
Traducción al español: Hafiz Juan Manuel Angel
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2 juli kwam deze koopman al langs. Nu in het Spaans.
“Een dwaas die zijn dwaasheid kent, is ten minste in zoverre wijs.” — Dhammapada 63
Mullah glimlachte. “Vooral bij anderen.”
P.S. HIK: “Spirituele vooruitgang is het veranderen van het gezichtspunt.”