Cuentos: No la misma en todas partes
Había un hombre que vivía en una cabaña a las afueras de un pueblo, donde trabajaba como zapatero y hacía todo lo posible por cuidar de su hija. Era viudo, ya que su esposa había fallecido unos años antes, y al morir le había rogado que se asegurara de que su hija fuera educada como creyente en Dios omnipresente. Por eso, el hombre siempre se alegraba cuando la niña se tomaba su tiempo para rezar.
Cada mañana, ella dedicaba fielmente un tiempo a sus devociones antes de irse a la escuela, y el zapatero veía que su rostro cambiaba, volviéndose más tranquilo y luminoso. Pero había una cosa que desconcertaba al hombre, y era la costumbre que ella se había impuesto de no rezar en la cabaña, sino salir y adentrarse un poco en los árboles que había cerca, independientemente del clima que hiciera.
Un día, el zapatero decidió hablar con su hija sobre esto. “Hija, Dios está en todas partes, ¿verdad?”.
“Sí, papá”, respondió ella, “absolutamente en todas partes”.
“Y Él es el mismo Dios en el bosque que aquí en la casa, ¿no?”.
“Por supuesto, papá. ¿Por qué?”.
“Porque me pregunto, si Él es el mismo aquí que en el bosque, por qué rezas allí y no aquí en la casa”.
“Porque Papá”, dijo la niña con paciencia, “por supuesto que Dios es el mismo en todas partes, pero yo no”.
Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui
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“God is overal,” zei de vader.
“Ja,” antwoordde het kind, “maar ik ben niet overal dezelfde.”
Misschien worden bepaalde plaatsen daarom zo kostbaar voor ons — niet omdat God daar méér aanwezig is, maar omdat het hart daar beter leert luisteren.
Hier in Nederland voelen velen het verdwijnen van de fysieke Summerschool in Katwijk ook op die manier:
niet als het verdwijnen van een evenement, maar van een plek waar harten jaar na jaar een beetje beter leerden luisteren.
Cherag Roshan · Murad Hassil
Murad