Cuentos: El anciano que pierde su caballo
Esta fábula proviene del Huainanzi, un texto filosófico y de gobierno chino compilado antes del año 139 a. C.
La buena suerte y la mala suerte se crean la una a la otra
y es difícil prever su cambio.
Un hombre justo vivía cerca de la frontera.
Sin motivo alguno, su caballo huyó hacia territorio bárbaro.
Todos se compadecieron de él.
Pero su padre le dijo:
“¿Quién sabe si eso no te traerá buena suerte?”
Varios meses después,
su caballo regresó con un grupo de buenos y nobles caballos bárbaros.
Todos lo felicitaron.
Pero su padre le dijo:
“¿Quién sabe si eso no te traerá mala suerte?”
Ahora su casa era rica en caballos
y el hijo montaba con alegría, pues amaba cabalgar.
Se cayó y se rompió la pierna.
Todos se compadecieron de él.
Pero su padre le dijo:
“¿Quién sabe si eso no te traerá buena suerte?”
Un año después
los bárbaros invadieron cruzando la frontera.
Los hombres adultos tensaron sus arcos y fueron a la batalla.
Nueve de cada diez habitantes de la frontera murieron,
salvo el hijo, a causa de su pierna rota.
Padre e hijo fueron protegidos: ambos sobrevivieron.
Por lo tanto: la mala suerte trae buena suerte
y la buena suerte trae mala suerte.
Esto sucede sin fin
y nadie puede medirlo.
Traducción al español: Hafiz – Juan Manuel Angel
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Mullah keek op.
“Dat paard ken ik.”
“Vandaag in het Spaans.”
Hij glimlachte.
“Herhaling kan helpen.
Herkenning ook.”
“By hearing I do not mean listening. I mean responding.”
— Hazrat Inayat Khan, The Power of the Word