Cuentos: El Buda y el Astrólogo
Siddartha Gautama era hijo del gobernante de un pequeño estado principesco, y cuando nació, un yogui predijo que sería un gran emperador o un gran sabio. Como todo el mundo sabe, cuando creció, abandonó su vida en la casa real y se convirtió en un monje errante. Tras años de severa práctica ascética, una noche alcanzó la liberación suprema y, a partir de entonces, se le consideró un “Buda”.
Poco después de su liberación, el Buda caminaba por la orilla de un pequeño río y se sentó bajo un árbol para descansar. Casualmente, un astrólogo también pasaba por la orilla del río y vio unas huellas en la arena. Este astrólogo había aprendido algo sobre la ciencia de leer las manos y los pies, y se sorprendió al ver que se trataba de las huellas de un gran emperador, no solo un rey, sino un gobernante mundial.
“Hay una persona tan importante aquí cerca”, pensó el astrólogo. “¿Cómo es posible que un gobernante mundial venga aquí, a este lugar remoto cerca de la selva? Debo encontrar a esta importante persona y ofrecerle mis saludos”.
Por lo tanto, siguió la dirección de las huellas, pero, para su sorpresa, estas parecían conducir a un simple monje sentado bajo un árbol. “¿Puede ser esto cierto?”, pensó el astrólogo. “¿Me ha fallado mi ciencia?”. Entonces le preguntó al monje: “¿Quién eres tú?”
“Nadie”, respondió el Buda. “No soy nadie”.
“Pero tienes el pie de un emperador”, dijo el astrólogo. “Estás destinado a gobernar el mundo”.
“Gobernaré el mundo”, dijo Buda, “pero no mediante la conquista”.
El astrólogo no entendía. “¿Cómo puede un monje gobernar el mundo? No tienes nada”.
“No tengo nada y no soy nada”, dijo Buda. “Por lo tanto, todo es mío”.
Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J.
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