Cuentos: El mulá y el hombre de palabra
En cierta ocasión, el mulá Nasrudín se encontró con un conocido en la calle y comenzaron a conversar. Después de hablar de un tema tras otro, el hombre le dijo: “Mulá, ven a mi casa mañana por la noche. Será un honor compartir el pan y la sal contigo”.
Nasrudín aceptó de buen grado y se marchó preguntándose qué deliciosa cena le serviría aquel hombre. Al día siguiente, comió poco para asegurarse de tener buen apetito para lo que le ofrecerían.
El mulá llegó a la hora acordada y los dos se sentaron un rato a charlar. Luego, el anfitrión fue a otra habitación y regresó con una barra de pan y un poco de sal, pero nada más.
Mientras Nasrudín masticaba lentamente esta escasa cena, un mendigo apareció en la ventana abierta y pidió limosna.
El anfitrión dijo: “No, vete, aquí no vas a conseguir nada. Ve a mendigar a otra parte”. Pero el mendigo insistió, permaneciendo junto a la ventana y suplicando que le dieran algo.
“¿No me has oído?”, gritó el hombre. “¡Lárgate o saldré y te romperé el cuello!”.
“Amigo”, intervino Nasrudín, “deberías hacer lo que él dice. Sé que es un hombre de palabra”.
Traducido por Darafshan Daniela Anda
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