Come to the point (Spanish version)

Ve al grano 

La virtud de una espada es que tiene una punta, una forma que concentra la fuerza para que el arma pueda abrirse camino a través de cualquier cosa que se interponga en su camino. Por lo tanto, la espada suele aparecer como un símbolo espiritual. El mundo occidental está familiarizado con la imagen del santo caballero San Jorge venciendo al dragón, a veces con una espada, a veces con una lanza o una pica, lo que para nuestro propósito es lo mismo. Es la imagen del mal derrotado por una fuerza inquebrantable y concentrada. 

En Oriente, el bodhisattva Manjusri también empuña una espada. Un bodhisattva es un aspirante espiritual que aplaza su propia liberación personal para ayudar compasivamente a otros a alcanzar la meta. Manjusri, con su espada llameante, representa el poder de la sabiduría trascendente para derrotar la ignorancia y la dualidad. A menudo se representa a este bodhisattva montado en un león, ya que domar la mente a través de la sabiduría es comparable a domar a una bestia feroz. El león representa el gran poder que podríamos alcanzar si lográramos tal control, pero también muestra que aquellos que fracasan corren el riesgo de ser destrozados. 

Las enseñanzas sufis nos dicen que uno de los primeros pasos en el camino interior es la concentración. Todo el mundo habla con reverencia de la meditación; innumerables métodos afirman enseñarla, interminables horas de videos de “bosques verdes y arroyos” supuestamente la promueven, pero independientemente de la técnica y el entorno, no es posible meditar si no se ha aprendido a concentrarse. Esta lección está implícita en las primeras palabras de la Invocación: Hacia el Uno… Vivimos divididos, vagando de un lugar a otro y sufriendo por la separación, pero el único remedio para nuestra inquietud es sanar la herida de la división. Sin embargo, si nuestra atención salta de un pensamiento a otro, distraída por un flujo interminable de sensaciones, vistiendo momentáneamente una identidad y luego otra, consumida por diversos apetitos, a veces conflictivos, ¿cómo podríamos percibir la Unidad? 

Por supuesto, hay técnicas que pueden ser útiles: formas de centrar nuestra atención, ejercicios mentales y físicos que comienzan a darnos cierto dominio sobre el “gato salvaje” que grita, araña y salta dentro de nosotros, pero la espada de Manjusri es una espada de sabiduría, y la sabiduría solo puede desarrollarse a través del amor. En los Aforismos de Hazrat Inayat Khan encontramos: “La sabiduría es amor, y el amor es verdadera sabiduría. El hombre de corazón frío nunca es sabio, y la persona verdaderamente de corazón cálido nunca es necia, porque el amor proviene de la sabiduría y la sabiduría del amor”

Por lo tanto, la mejor concentración es despertar el amor, y cuando nuestro amor madura en devoción por el Ideal Divino, entonces la sabiduría nos guía para vencer a los leones, dragones, escorpiones y otras bestias que nos han estado alejando de la paz y la felicidad que son nuestro hogar. Uno podría preguntarse: ¿qué pasa si no tenemos un ideal divino? La respuesta es que todo el mundo tiene un ideal, pero normalmente está degradado y desvirtuado. Por lo tanto, el primer paso en la concentración es mirar dentro de uno mismo para encontrar lo que se atesora y, a continuación, comenzar a purificarlo de toda limitación. Si tu ideal no te sostiene en momentos de dificultad, por ejemplo, es debido a la limitación que tú mismo le impones. Confía en tu amor y descarta tu limitación, y el ideal comenzará a cobrar vida. 

Puede parecer un comienzo pequeño, pero un río caudaloso que llega al océano comienza como un pequeño riachuelo en lo alto de las nieves heladas. 

Traducido por Darafshan Anda 


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