Vislumbres: Érase una vez, parte VI
El joven Hidayat Inayat-Khan convierte un ideal en realidad. La entrada anterior de la serie se encuentra aquí.
Una jarra de agua fresca
Cada día se nos asignaba a los niños un tema concreto en el que concentrarnos, como por ejemplo, la paciencia, la tolerancia, el perdón, la amabilidad, la cortesía, la nobleza, la humildad… Y por las tardes acudíamos a nuestro padre para decirle si nos habíamos concentrado realmente en el tema elegido.

Un día, el tema de concentración fue “el valor”. Por la tarde de ese mismo día, se había organizado una cena a la que se había invitado a personas especiales, lo que, por supuesto, suponía un gran problema para nuestra madre, especialmente en algunos días muy calurosos durante la escuela de verano en Suresnes. En aquellos días, el agua corriente del grifo salía casi tan caliente como el sol del exterior. Además, en aquella época no existían los refrigeradores, por lo que era imposible servir bebidas frías.
Tan pronto como los invitados se sentaron a la mesa, decorada con mucho gusto, nuestro padre preguntó: “¿Quién va a buscar agua fría al sótano?”.
Todos los presentes se miraron entre sí, esperando que lo hiciera otro, pero no pasó nada. Entonces, recordando de repente que ese día el tema de concentración había sido el “coraje”, me levanté de un salto y corrí hacia el oscuro sótano, gritando a pleno pulmón para disimular mi miedo a los ratones, las arañas, los insectos y los fantasmas imaginarios.
Después de mucho buscar, finalmente encontré el grifo mágico, del que brotaba agua fresca del subsuelo; y cuando regresé con la jarra de agua fresca en mis manos temblorosas, mi padre me la tomó con ternura y me dijo: “Esto será una bendición para ti durante toda tu vida, Bhayajan Guru, Mera Beta”. Y mi padre añadió: “Esa aterradora experiencia permanecerá en tu memoria como el recuerdo más feliz de tu vida, porque en ese mismo momento has querido vencer tu miedo con la fuerza de tu voluntad, por el bien de un ideal, el ideal del valor, que era el tema de concentración de hoy”.
Sí, en efecto, realmente no podía pensar en ningún momento más feliz que la gran alegría que sentí al haber tenido el privilegio de poder hacer solo eso por mi amado padre.
Continuará…
Traducido por Darafshan Anda
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Gracias querido Murshid Nabaw por transmitirnos esta prodigiosa forma de enseñarle a los niños los valores. Es una regla de oro que vale para esta adulta que necesita mucho que aprender.
Que bello tomarlo como propósito del nuevo año.