Hazrat Inayat : Mohammed (Spanish version)

Hazrat Inayat: Mahoma 

Mahoma es el único entre los profetas, cuya vida se encuentra relatada en la historia. Nacido de la familia de Ismael*, Mohamed tuvo en sí la herencia profética, y antes de él yacía el propósito dado por la profecía que había hecho Abraham en el Antiguo Testamento. 

El profeta quedó huérfano en su infancia, y supo lo que es estar en el mundo sin el tierno cuidado de la madre y sin la protección del padre, cuando era un niño. Y esta experiencia fue la primera preparación para el niño, quien nació para simpatizar con el dolor de los demás. Mostró rastros del sentido de responsabilidad en su infancia, cuando cuidaba a sus vacas. Vino un pastor y dijo: “Cuidaré de tu rebaño y podrás ir a la ciudad y disfrutar. Y luego debes hacerte cargo de mis vacas y yo iré allí por un tiempo”. El joven Mahoma dijo: “No, yo me haré cargo de tu rebaño; puedes irte, pero no dejaré mi cargo”.  El mismo principio que mostró a través de su vida. 

Algunos dicen una vez, otros dicen dos veces, otros dicen tres veces que sucedió un milagro: que el pecho del Profeta fue abierto por los ángeles y algunos dicen que le quitaron algo e instantáneamente su pecho fue sanado. ¿Qué es eso? Es el veneno que se encuentra en el aguijón del escorpión y en los dientes de la serpiente, es el mismo veneno que existe en el corazón del hombre. Toda clase de prejuicio, odio, y amargura en la forma de envidia y celos son las pequeñas expresiones de este veneno cuando está oculto en el corazón del hombre. Y cuando este veneno es removido de alguna forma u otra, entonces queda la serpiente con su belleza y sabiduría, sin sus dientes venenosos, y así es con el hombre. El hombre se encuentra con dificultades en la vida, a veces demasiado difíciles de soportar por el momento, pero a menudo, tales experiencias se convierten en iniciaciones superiores en la vida del viajero en el camino. El corazón del hombre, que es el santuario de Dios, una vez purificado de ese veneno, se convierte en la santa morada donde Dios mismo reside.  

De joven Mahoma viajó con su tío que fue a Siria en un viaje de negocios, los defectos de la naturaleza humana, que tienen un gran alcance para jugar en el mundo de los negocios. Él sabía lo que significa ganancia, lo que significa pérdida, lo que ambas significan al final. Esto le dio una perspectiva más amplia de la vida, donde vio cómo uno está ansioso por obtener ganancias a costa de la pérdida de otro. Los seres humanos viven en este mundo no mejor que los peces grandes y pequeños en el agua, que viven unos sobre otros. 

Cuando llegó el momento de defender el país contra un poderoso enemigo, el joven Mahoma se puso hombro con hombro con los hombres fuertes de su tierra para defender a su gente en su más terrible lucha. Su sinceridad en la amistad y la honestidad de sus tratos lo hicieron muy apreciado por todos los lejanos y cercanos, que lo llamaron Amin, lo que significa confiable o digno de confianza. Su matrimonio con Khatidja demostró que era un hombre de devoción, un hombre de afecto, un hombre honorable como esposo, padre y ciudadano del pueblo en el que vivía. 

Luego vino el momento de la contemplación, el momento del cumplimiento de esa promesa que su alma había traído al mundo. Llegaron momentos en que la vida comenzó a parecer triste con toda la belleza y la comodidad que podía ofrecer. Entonces buscó refugio de esa depresión en la soledad. A veces durante horas, a veces durante días, durante semanas sentado en las montañas de Ghar Hira, trató de ver si había algo más que ver. Trataba de escuchar si había algo más que escuchar, intentaba saber si había algo que saber. Paciente, como era Mahoma, continuó en el camino de la búsqueda de la verdad. Al final empezó a escuchar una palabra de guía interna: “Llora en el sagrado nombre de tu Señor”, y cuando comenzó a seguir ese consejo, encontró el eco de la palabra que su corazón repetía en todas las cosas de la naturaleza; Cuando el viento repitió el mismo nombre que él, el cielo, la tierra, la luna, los planetas, todos decían lo mismo que él decía. Una vez en sintonía con el infinito, dándose cuenta de su alma, una por dentro y por fuera, llegó el llamado: “Tú eres el hombre, ve al mundo y lleva a cabo Nuestro mandato, glorifica el nombre de Dios. Une a los que están separados, despierta a los que están dormidos, y armoniza a unos con otros, ya que en esto está la felicidad del hombre”. 

A menudo, Khatidja encontraba que Mahoma se había cubierto con un manto, para que no se viera a sí mismo, temblando al ver la responsabilidad que se le atribuía. Pero ella le seguía diciendo: “Tu eres el hombre, un hombre tan amable y verdadero, tan sincero y devoto, que perdona y sirve. Es tu parte del trabajo que debes realizar. No temas, estás destinado a ello por el Todopoderoso, confía en Su gran poder, al final el éxito será tuyo”. 

El día en que Mahoma dio su mensaje, para su sorpresa, no solo los enemigos, sino también los amigos cercanos y queridos del Profeta se volvieron en su contra, no escucharían el nuevo evangelio enseñado. A través de todos los insultos, el daño y prejuicios que ellos le causaron a él y a los que le escuchaban, continuó, a pesar de haber sido exiliado de su propia tierra tres veces, y demostró al final, como todo verdadero profeta debe demostrar, que solo la Verdad es el conquistador, y que a la verdad pertenece toda la victoria. 

* Ismael fue el primer hijo de Abraham, con Agar (su segunda esposa, la criada de su primera esposa, Sara). En el islam, Ismael es considerado como un profeta y patriarca importante. Se dice que Ismael ayudó a su padre a restaurar los cimientos de la Kaaba, establecida por primera vez por Adán. 

Traducido por Yaqin Rodrigo Esteban Anda 

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