Hazrat Inayat: La forma simbólica de adoración brahmánica.
Después de su explicación de la importancia de la simbología, Hazrat Inayat Khan despliega ahora el significado de la forma brahmánica de adoración.
Puja es el nombre de la forma de adoración Brahmánica, que es de principio a fin una expresión simbólica de lo que el buscador tiene que realizar en el camino del logro espiritual. Antes del amanecer, el hindú se baña en un arroyo de agua corriente y lo llama el Ganges, el río sagrado, no importa qué río o agua sea. Luego se dirige con flores al santuario de la deidad. Pone las flores sobre la deidad, repitiendo un mantra; se pone de pie para saludar a la deidad con las manos juntas y se postra. Después hace sonar una campana y repite la palabra sagrada. Luego toma arroz en sus manos y lo pone a los pies de la deidad; y con la punta del dedo, hace una marca con polvo rojo llamado Kumkum, primero en el santuario y luego en su propia frente. A continuación, unge ligeramente a la deidad con un ungüento, con el que luego se toca la frente. A continuación, se postra y da tres vueltas alrededor del santuario. Luego vuelve a tocar la campana y finaliza el servicio. Después, se coloca ante el sol y realiza los ejercicios de respiración, con lo que concluye la siguiente parte de su culto.
Por primitiva que pueda parecer esta forma de adoración, encierra un profundo significado. El baño en el Ganges significa purificarse antes de realizar cualquier esfuerzo en el camino espiritual. La purificación del cuerpo y de la mente es necesaria antes de dar el primer paso hacia el ideal de Dios. Uno no debe acercarse a la deidad antes de dicha purificación, tanto externa como interna, pues sólo cuando una persona es pura le resultará fácil alcanzar la deseada presencia de Dios.
El significado de presentar flores es que a Dios le complacen las ofrendas delicadas, bellas y fragantes. La delicadeza significa la ternura del corazón; la belleza del color significa la finura del carácter; y la fragancia, la virtud del alma. Esta es la ofrenda con la que Dios se complace. El adorador tiene el pensamiento de que su ser está dedicado en perfecta disciplina a la suprema voluntad de Dios. Sus manos unidas no expresan ninguna acción por su parte, sino una entrega completa. El significado de la postración es la abnegación en el verdadero sentido de la palabra, que significa: “Yo no soy; Tú eres”. Susurrar las palabras y hacer sonar la campana significa que las mismas palabras suenan como una campana en el corazón de uno. Tocar el polvo rojo significa tocar la vida eterna, y cuando toca a la deidad con el polvo, significa que de esta fuente obtendrá la vida eterna. Cuando se toca la frente con él, significa que la ha ganado para sí mismo. El ungüento significa sabiduría y aplicarlo al dios y luego a su propia frente significa que la verdadera sabiduría sólo puede obtenerse de Dios, y que él mismo la ha ganado. Los tres círculos alrededor del santuario indican que la vida es un viaje, y que el viaje se hace para alcanzar su meta, que es Dios. “Cada paso que dé en mi vida”, piensa el brahmán, “será en Su dirección, en la búsqueda de Dios”.
La segunda parte del servicio, cuando se coloca ante el sol, significa que hay que buscar a Dios en la luz, y los ejercicios de respiración dan la bienvenida a ese vínculo de comunicación interior entre Dios y el devoto.
Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J.
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