La necesidad de la renuncia en la vida
El dicho “no hay ganancia sin dolor”, cuando se interpreta correctamente significa que todo cuesta algo y tiene su precio; y es esta ley de la naturaleza la que nos enseña que, para cada tipo de logro en la vida, de lo más elevado a lo más bajo, la renuncia es necesaria. Puede ser en forma de paciencia, en forma de servicio, en forma de modestia, puede ser en forma de sacrificio; en cualquier forma que sea, tiene que ser para algún propósito. Para lograr algo en la vida uno siempre corre un riesgo o se encuentra con alguna pérdida. No parece que hay pérdida en presencia de una ganancia inmediata; pero en las cosas que toman tiempo ganar y las condiciones que requieren paciencia para su logro, una pérdida inmediata y aparente significa una amarga renuncia. Por lo tanto, se justifica si una persona muestra tendencia a encontrar una razón antes de hacer una renuncia de cualquier tipo. Pero su dificultad es que no podrá lograr cosas que sean abstractas y que vayan más allá de la comprensión ordinaria, ya que no se arriesgará a renunciar a nada por tales logros. Y aquellos que renuncian sin razón también pierden; porque ellos renuncian y aun así no pueden ganar nada. Por eso el éxito de la renuncia radica en la renuncia misma; estar satisfecho con la renuncia, y no renunciar por ganancia. Solo esa renuncia es la renuncia que puede llamarse virtud. Hay cuatro deseos que el hombre puede perseguir: placeres, riqueza, deber y Dios; y cada uno de estos logros cuesta algo, y nadie debería considerar que es posible alcanzar alguno de estos sin renuncia. Por lo tanto, aunque la renuncia es la última lección, uno debe comenzar a aprenderla desde el principio.Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui
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