Hazrat Inayat : The Phenomenon of the Soul pt III (Spanish version)

Hazrat Inayat: el fenómeno del alma pt III 

En esta entrega de la serie, Hazrat inayat concluye su introducción sobre el alma y empieza a hablar sobre la manifestación. 

La gente del común sabe que después de un profundo sueño uno está en calma, descansado, se siente mejor, y los pensamientos son más claros. La condición de hal, o samadhi, las más alta condición, es lo mismo que la del sueño profundo, siendo la única diferencia que se experimenta a voluntad. La diferencia entre la persona perfecta y la persona del común es solo esta, que la persona perfecta experimenta conscientemente lo que la persona imperfecta experimenta inconscientemente. La naturaleza proporciona a todos la misma experiencia, pero la mayoría de la gente es inconsciente de la experiencia, lo que les perjudica. 

Cuando la mente se dispersa ninguna impresión permanecerá en el alma, nada impedirá que se fusione con la consciencia total. 

Algunos filósofos han dicho que somos partes de Dios. No es así. Han dicho esto porque han visto el cuerpo físico. ¿Qué más puede ver el intelecto? En la existencia física cada individuo es diferente y separado, pero detrás de esta existencia física todos son uno, la consciencia es una. Si no fuera así no seriamos capaces de conocernos unos a otros, ni la cara, ni la voz ni el idioma de cada uno. Podemos conocer, cuando avanzamos espiritualmente, como está nuestro amigo; incluso si él está en Japón o en Arabia y nosotros estamos aquí, podemos saber si está enfermo, si está triste o alegre – y no solo el estado de nuestros amigos, sino que todo es conocido por el alma avanzada. 

* * * 

Al principio, cuando no había tierra ni cielo, no existía ninguna otra fase de existencia que la consciencia eterna, que en otras palabras puede ser llamada silencio, estado inactivo de la vida o inteligencia dormida que el hombre ha idealizado como Dios, el único Ser. 

En la primera etapa de la manifestación el estado inconsciente de existencia se torna ilm, conciencia. Toda alma es un rayo de la consciencia. La naturaleza de la consciencia es que es radiante, emite rayos. Estos pasan por todos los planos hasta que alcanzan la manifestación ideal en el hombre. 

En el Vedanta el alma es llamada por tres nombres que denotan sus tres aspectos. Atma, mahatma, paramatma. Atma es el alma consciente de la vida en la superficie; mahatma es el alma consciente también de la vida interior; paramatma es la consciencia que es el alma de las almas, consciente del Absoluto adentro y afuera, el Dios del conocedor, el Señor del vidente.  

En la etapa primaria de la manifestación la consciencia no tiene conocimiento de nada salvo de ser. Sin saber en qué o cómo vive. El siguiente aspecto de la consciencia es el polo opuesto de su experiencia, donde conoce todo lo que ve y percibe a través de los vehículos del mundo inferior, pero se limita a esto. Cuando se eleva por encima de esta experiencia y experimenta el mundo más elevado tanto como los aspectos más altos de su ser, como se dijo antes, se convierte en mahatma, el Espíritu Santo que se une al paramatma, el Padre, con atma, el Hijo, como se explica en los términos de la cristiandad. 

Toda la manifestación está constituida de dos aspectos de la consciencia, poder e inteligencia, en términos poéticos amor y luz. Todo el poder reposa en el aspecto no inteligente de la consciencia, y la sabiduría del Creador que vemos en la creación es el fenómeno del aspecto inteligente de la consciencia.  

Toda esta creación no está creada de nada que esté afuera de la consciencia. Es la consciencia misma la que ha involucrado una parte de si misma en su creación mientras una parte permanece como Creador, como el agua congelada se convierte en hielo, y sin embargo el agua habita dentro y el hielo dura mientras está congelado; cuando la luz llega al hielo lo convierte en agua, su elemento original. Así es la consciencia; todas las cosas han sido creadas fuera de ella, y cuando su tiempo de existencia se acaba todo regresa y se funde en ella. 

Continuará… 

Traducción al español: Hafiz Juan Manuel Angel 

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