Hazrat Inayat : The Spirit of Christ pt I (Spanish version)

Hazrat Inayat: El Espíritu de Cristo pt I 

Esta enseñanza de Hazrat Inayat Khan sobre el espíritu de Cristo también aporta luz sobre todos los Mensajeros que han ayudado a la humanidad a través de los tiempos. 

La creencia en Cristo está en la Iglesia, el libro de Cristo está con el clero, el espíritu de Cristo está en el alma iluminada. El espíritu de Cristo puede rastrearse en las propias palabras de Cristo cuando dijo: “Yo soy Alfa y Omega”, soy el primero y el último. Con esto quiso decir: ‘Yo era antes de que Jesús naciera, y seré después de que Jesús se haya ido’. 

Yo soy Cristo significa “Yo soy ahora, y seré hasta el fin”. En esto el Maestro se identifica con esa luz de la que leemos en el Vedanta, y que existió miles de años antes de Cristo, la luz divina que es reconocida por los sufíes como el Espíritu de Guía, y que también se menciona en el Corán. Esta luz de Cristo está simbolizada por la lámpara del cuento de Aladino, en Las Mil y Una Noches. Y es de esta misma luz de la que habla la leyenda hindú cuando dice que existe una cobra con una luz en la cabeza, y que cuando busca alimento lleva esa luz en la boca y por su iluminación puede recorrer el bosque. Es la luz de la vida de todos los hombres y de todos los seres, visibles e invisibles. En realidad, es la esencia de la luz. 

¿Dónde se encuentra esta luz? Se encuentra en el sol y en la inteligencia superior; pero este fenómeno de la luz se presenta bajo todas las formas. Incluso la chispa que sale del corazón de la piedra cuando se la golpea representa la misma luz. También la luz que se manifiesta en la floración de las plantas, en la maduración de los frutos, en la luz que vemos en una noche de luna, y en la salida y la puesta del sol, es toda una misma luz que se manifiesta de lo invisible a lo visible, pero que existe en lo invisible en mucha mayor medida de lo que puede verse con nuestros ojos. 

Cabría preguntarse por qué, si Dios es todo suficiente, habría de crear al Cristo Espíritu. Un ejemplo lo explicará. Un granjero quería ir a un lugar que estaba a gran distancia de su granja. Y pensó que, en las noches oscuras, con tormentas, vientos y nieblas, uno a menudo se pierde en el camino. Por eso hizo una linterna que le alumbrara en caso de que hubiera una noche oscura, para que pudiera guiarle por el camino. Fue su creación; él hizo, él preparó la linterna para sí mismo con el fin de ser guiado por ella. 

Esta creación no es más que la manifestación de Dios, y el hombre es la culminación de esa manifestación. Dios no hizo al hombre como un carpintero hace una silla, pues el carpintero utiliza madera, algo distinto a sí mismo, para hacer la silla. Pero Dios hizo al hombre a partir de Sí mismo; en otras palabras, Dios se manifestó como hombre, y en Su manifestación el Uno se ha convertido en muchos, la unidad se ha convertido en variedad y se ha convertido en un rompecabezas. Así, la vida en la tierra para el hombre es, en primer lugar, un rompecabezas: no sabe adónde ir y adónde no ir, no sabe qué hacer y qué no hacer. Desde el principio hasta el final, no sabe qué está bien y qué está mal. Cuanto más sabio se vuelve un hombre, más dificultades encuentra. Esto demuestra que hay tormentas y vientos, brumas y nieblas en el camino de esta vida que sus ojos no ven, pero que el alma experimenta. Y para que estos tiempos difíciles sean más fáciles, se nos da una linterna que es el propio espíritu de Dios, y que Él hizo para Su creación con el fin de que el hombre pueda tomar esta linterna para guiarse en su camino. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 

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