Learning to respect (Spanish version)

Aprendiendo a respetar

Si el mundo de los humanos pudiera pensarse como un solo cuerpo, hay muchos lugares donde duele; el enrojecimiento y la hinchazón dolorosa son tan comunes, que es difícil encontrar tejido sano estos días. El mundo está palpitando con una especie de enfermedad auto-inmune en la que los órganos y las células, en lugar de cooperar, luchan y tratan de destruirse unos a otros. En esta condición, una palabra que surge con frecuencia es “respeto”, como cuando decimos: “¿Cómo pudieron hacer eso? ¿Acaso no tienen respeto?”.

La frase sugiere que comúnmente nos volvemos conscientes del respeto por su ausencia. De hecho, es fácil observar que las personas que caminan por una calle concurrida, pueden no darse cuenta si alguien les cede el paso cortésmente, pero pueden reaccionar con molestia cuando alguien con descuido bloquea su camino. Para la persona promedio, la percepción de falta de respeto es un predecible punto de partida para el conflicto.

Naturalmente, no es importante para un Sufí si los demás fallan en mostrar respeto, pero aprender a ofrecer respeto a todo el que llega a nuestro camino es un ideal que puede tardar en realizarse toda una vida. Casi inevitablemente, cuando el tema del respeto surge en una conversación espiritual, hay cierta incomodidad; podemos ver muy bien que el respeto se le debe a las personas “buenas”, con las que sentimos cierta afinidad, incluso cuando no estamos de acuerdo con ellas, pero ¿qué pasa con las “malas”? ¿Cómo podemos esperar que respetemos a alguien que — (nombra aquí tu propia versión de una conducta diabólica)? La lista de comportamientos irrespetuosos es tan larga como el tiempo, pero parece que en la parte superior de la lista, está fallando el mostrarnos suficiente respeto.

Sin embargo en lugar de luchar uno a uno con los infinitos obstáculos para respetar a los demás, es más útil preguntar: ¿de dónde surge el respeto? Y la respuesta es: de la conciencia de sí mismo. En el Gayan, hay dos frases reveladoras sobre el respeto. Una, en Chalas, dice:

Cree en tu propio ideal primero 
si quieres que otros crean en él; 
a menos que tú mismo respetes tu ideal,
los demás no lo respetarán.

Y en Gayan, Suras, encontramos:

Si quieres que la gente te obedezca, debes aprender a obedecerte a ti mismo;
si quieres que la gente te crea, debes aprender a creer en ti mismo;
si quieres que la gente te respete, debes aprender a respetarte a ti mismo;
si quieres que la gente confíe en ti, debes aprender a confiar en ti mismo.

Esto nos dice que si tenemos dificultades para respetar a otro, puede que no sea por causa de las limitaciones de esa persona, sino porque todavía no hemos aprendido verdaderamente lo que significa respetarse a sí mismo. Toda persona en el mundo tiene limitaciones; por lo tanto el respeto no puede depender de estar libre de defectos. Más bien viene de algo más profundo, y cuando hemos empezado a vislumbrar esa profundidad en nuestro propio ser, entonces podemos verla también en los demás. Y ese es el único bálsamo que puede curar al mundo de sus heridas.

Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J.

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