Cuentos: La Apresurada Carta del Mulá
Sucedió una vez que se estaba preparando una gran boda en el pueblo donde vivía Nasrudín. Era el tema de conversación desde semanas antes, sobre todo se especulaba mucho sobre los deliciosos platos que se servirían en el banquete. Docenas y docenas de personas fueron invitadas al banquete nupcial, pero por algún descuido no llegó ninguna invitación al mulá.
El día de la boda, los invitados empezaron a reunirse, y Nasrudín esperó inquieto en su casa, con la esperanza de que su invitación llegara pronto. Pero el tiempo pasaba y no llegaba ninguna invitación, y Nasrudín sabía que muy pronto los invitados a la boda se sentarían a disfrutar de un suntuoso banquete. Sentía que se le acababa el tiempo.
Finalmente, no pudo esperar más. Cogió un papel en blanco, lo metió en un sobre, lo cerró y partió a toda velocidad hacia la casa donde se celebraba la boda.
Cuando llegó, anunció que tenía una carta muy importante para el anfitrión. Naturalmente, fue conducido directamente al salón, a la mesa principal, donde todos los invitados estaban empezando a comer. Nasrudín puso el sobre en manos del anfitrión, se sentó a la mesa y empezó a comer apresuradamente para alcanzar a los demás.
El anfitrión, extrañado, miró el sobre y le dijo a Nasrudín: “Mulá, ¿está seguro de que esto es para mí? No lleva mi nombre, no tiene nada escrito”.
“Oh, sí, es para ti”, respondió Nasrudín, con la boca llena de comida, “y tampoco hay nada escrito dentro. Esta carta fue enviada con mucha prisa”.
Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J.
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