Hazrat Inayat : Awakening pt II (Spanish version)

Hazrat Inayat : Despertar pt II 

A medida que continuamos la serie sobre el despertar espiritual, Hazrat Inayat Khan proporciona una visión de los cambios que el buscador experimenta cuando el alma comienza a liberarse de su sueño. La primera publicación de la serie se puede encontrar aquí. 

Luego hay un nuevo despertar, una continuación de lo que he llamado el despertar del alma. Y el signo de este despertar es que la persona despierta lanza una luz, la luz de su alma, sobre cada criatura y cada objeto, y ve ese objeto, persona o condición en esta luz. Es su propia alma la que se convierte en una antorcha en su mano; es su propia luz la que ilumina su camino. Es como dirigir un reflector a los rincones oscuros que antes no se podían ver, y los rincones se aclaran e iluminan; es como arrojar luz sobre los problemas que antes no se comprendían, como ver a través de las personas con rayos X cuando antes eran un enigma. 

Tan pronto como la vida se vuelve clara para el alma despierta, muestra otra fase de manifestación, y es que cada aspecto de la vida se comunica con esta persona. La vida es comunicativa, el alma es comunicativa, pero no se comunican hasta que el alma está despierta. Una vez que el alma se despierta, comienza a comunicarse con la vida. Cuando era joven tenía un gran deseo de visitar los santuarios de los santos y de los grandes maestros, pero aunque deseaba mucho oír algo de ellos y preguntarles algo, siempre retenía mis preguntas y me sentaba tranquilamente en su presencia. Tenía una mayor satisfacción de esa manera y sentía una mayor bendición al sentarme tranquilamente allí, que si hubiera discutido y argumentado y hablado con ellos, ya que al final sentía que había una comunicación mucho más satisfactoria que esas discusiones y argumentos externos de personas que no saben de lo que hablan. Fue esclarecedor y refrescante, y dio el poder y la inspiración con la que uno puede ver la vida bajo una mejor luz. 

Aquellos que despiertan se convierten en luces guía no sólo para ellos mismos sino también para los demás. Y por su luz, a menudo sin saberlo, su presencia en sí misma ayuda a facilitar los problemas más difíciles. Esto nos hace darnos cuenta del hecho de que el hombre es luz, como dicen las escrituras, una luz cuyo origen, cuya fuente, es divina. Y cuando esta luz se enciende, entonces la vida se vuelve muy diferente. Además, cuando el alma se despierta, es como si esa persona se despertara en medio de la noche entre cientos y miles de personas que están profundamente dormidas. Está sentada o de pie entre ellos, los mira, oye hablar de sus penas y miserias y de sus condiciones, cientos de ellos se mueven en su sueño, en su propio sueño, no despiertos a su condición aunque esté cerca de ellos. Pueden ser amigos o parientes, conocidos o enemigos, cualquiera que sea su relación, pero saben poco de él, ya que cada uno está absorto en su propio problema. Esta alma despierta, que se encuentra entre todos ellos, escuchará a todos, verá a todos, reconocerá todo lo que piensan y sienten; pero su lenguaje nadie lo entiende, sus pensamientos no los puede explicar a nadie, sus sentimientos no puede esperar que nadie los sienta. Se siente solo; pero no hay duda de que en esta soledad hay también el sentido de la perfección, porque la perfección es siempre solitaria. 

Continuará… 

 Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui 

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