Hazrat Inayat : Deidad y Divinidad parte I
Distinguir entre “deidad” y “divinidad»” puede parecer un ejercicio abstracto para algunos, pero Hazrat Inayat Khan demuestra que es una consideración importante.
Al distinguir entre estos dos conceptos debo decir que la deidad es Dios idealizado y la divinidad es Dios personificado. La deidad nunca se ha manifestado en el plano físico excepto en el corazón del hombre, pero la divinidad se ha manifestado en la forma física. Así pues, el secreto de la divinidad puede buscarse en el corazón de la divinidad. La divinidad es Dios reducido y el hombre ampliado. Toda la dificultad que se ha presentado en todos los períodos de la historia del mundo ha sido la dificultad de comprender la divinidad o de aprehender el misterio de la divinidad. El hombre no puede pensar que el hombre sea Dios ni que Dios sea hombre. Por lo tanto, al aspirante a la divinidad se le ha llamado a veces Dios, pero entonces se le mantenía alejado y distante de los seres humanos. En otras ocasiones, al aspirante a la divinidad se le ha traído a la tierra y se le ha llamado nada mejor que hombre. En realidad la divinidad es la expansión del alma humana; la divinidad es la naturaleza humana en Dios. Por eso Dios es uno, el único Ser; pero hay tantas deidades como seres humanos, pues la deidad es el Dios consagrado que el hombre ha concebido con sus pensamientos e ideas. Dios está consagrado en su corazón, y de esa manera las ideas sobre la deidad llegaron a diferir. Algunos dicen que Dios es el Juez y otros dicen que Dios es el Padre; algunos dicen que Dios es el Creador mientras que para otros es el Sustentador. Algunos dicen que Dios tiene tres aspectos, y que una Trinidad constituye a Dios; otros dicen que los Dioses son muchos. Los hindúes han concebido treinta y tres veintenas de Devata, que significa divinidades. Los chinos concibieron innumerables Dioses. Los creyentes en un solo Dios los han ridiculizado, pero en realidad se trata de una misma concepción vista desde diferentes puntos de vista. Alguien puede ser alabado por uno y odiado por otro, y diez personas pueden tener todas una idea diferente de la misma persona, porque cada una la entiende según su estado de evolución.
Cada uno ve a esa persona según su propio punto de vista, cada uno la mira a través de sus propios ojos, y por lo tanto la misma persona es diferente para cada ser. En la mente de uno la persona es un pecador, en la mente de otro es un santo.La misma persona que es considerada amable y buena por uno es considerada lo contrario por otro. Si esto puede ser así en relación con un ser vivo, es igualmente posible que en cada corazón se formen diversas ideas de la deidad, y que cada alma moldee su propia deidad de acuerdo con su propia evolución y según su manera de idealizar y comprender. Por lo tanto, la deidad de cada corazón es diferente y es tal como esa persona ha imaginado; pero el Dios de cada alma es uno y el mismo, independientemente de lo que la gente imagine. Es el mismo Dios que todos imaginan, pero sus imaginaciones son diferentes y es la falta de comprensión de esto lo que ha causado las diferencias en la religión.
Leemos en los libros del pasado que solía haber disputas sangrientas, enemistades familiares, porque una familia creía en un Dios y otra familia tenía otro. Lo llamaban un Dios familiar y estas familias solían luchar entre sí a causa de sus Dioses separados y daban sus vidas por su Dios. No es muy diferente incluso ahora cuando las naciones luchan contra otras naciones; por el momento el Dios de cada una se vuelve diferente, o al menos la gente piensa que el país hostil no está haciendo la voluntad de su propio Dios. El hombre es muy parecido a través de los tiempos; sólo muestra su evolución por grados.
Continuará…
Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui
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