Hazrat Inayat: Divine Impulse pt II (Spanish version)

Hazrat Inayat: Impulso Divino pt II

Continuamos con la enseñanza de Hazrat Inayat Khan sobre la naturaleza divina del impulso, iniciada aquí.

La naturaleza de cada impulso es tal que pasa por tres etapas y después del proceso de estas tres etapas se realiza como resultado, si es correcto o incorrecto, beneficioso o desventajoso, tan pronto como el impulso brota desde adentro. No hay impulso que en su inicio sea erróneo o sin propósito o sin armonía, pues en la suma total de todas las cosas todo impulso tiene su propósito. Es nuestra perspectiva limitada la que juzga. La justicia detrás es tan grande que en el resultado final todo encaja en su lugar apropiado. Pero en el proceso por el cual pasa el impulso se convierte en correcto o incorrecto – no en el inicio o en el final, porque el inicio tiene un propósito y en el final ha respondido a la demanda.

Ésta es una cuestión de metafísica y hay que estudiarla desde diferentes puntos de vista o uno se confundirá mucho. El hombre con su poco conocimiento está listo para condenar o admirar, y mil veces falla en juzgar correctamente. Todas las grandes almas se han dado cuenta de esto en su logro. Cristo dice: “No juzguen.” Entonces aparece la tolerancia, y cuando uno se da cuenta de lo que está detrás del impulso, uno dice muy poco.

El primer proceso por el cual el impulso surge tiene lugar en la región del sentimiento, y en esta región el impulso se fortalece o destruye. El sentimiento puede ser amor u odio, amabilidad o amargura, pero cualquiera que sea el sentimiento en que el impulso se eleva, gana fuerza para seguir adelante o se destruye. Por ejemplo, una persona puede tener un gran sentimiento de bondad; entonces el impulso de la venganza puede elevarse, pero es destruido antes de que alguna vez toque la razón. O una persona es muy amable y, cuando el impulso hacia la venganza ha surgido, se siente muy incómodo; no tendrá que recurrir al pensamiento para juzgar el impulso, porque su sentimiento lo destruirá. O una persona tiene un gran sentimiento de amargura y el impulso de hacer un servicio de bondad viene, pero será destruido antes de que llegue al reino del pensamiento. O si el impulso se eleva hasta alcanzar el reino del pensamiento, entonces uno razona: “¿Por qué debo ayudar? ¿Por qué debo servir? ¿Se lo merece? ¿Se beneficiará por ello? ¿Es correcto?” Todos estos problemas se resuelven en esta región. Luego en tercer lugar viene el ámbito de la acción. Si la mente consume el impulso no va más allá, pero si la mente lo permite, entra en la región de la acción y se realiza como resultado.

Continuará…

Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui

 

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