Hazrat Inayat : Faith pt I (Spanish version)

Hazrat Inayat: Fe pt I 

En esta primera entrega de la serie sobre el tema de la fe, Hazrat Inayat aclara que no está hablando de religión, en cualquier forma, sino de algo más fundamental. 

Cuando surge el tema de la fe, los ortodoxos siempre piensan que están hablando de su religión. Tener fe en una religión, en los sacerdotes o el clero, en cierto dogma, ceremonia, principio, o en cierta forma de enseñanza, esto es lo que usualmente se entiende por la palabra fe. De otra parte, los que son intelectuales y miran la vida desde otro punto de vista dicen, “La fe es ciega; ¿por qué debemos creer ciegamente?  

Para un místico, la fe es el único poder que trabaja a través de toda la creación. El místico no entiende por fe una creencia en cierta religión o dogma o ceremonia o libro o enseñanza; él quiere decir confianza, confianza incluso en ausencia de la razón. 

Muchas personas poseen esta cualidad naturalmente, mientras que otros no parecen tenerla. Podríamos pensar que una persona trajo la fe con ella y otra no, porque tienen o no tienen esta cualidad, pero cuando estudiamos la vida minuciosamente encontramos que no hay alma que no posea la fe. Cuan cierto es cuando el Profeta dice “Toda alma al nacer es seguidora fiel; es después que se vuelve lo contrario”. Esto en realidad significa que toda alma nace en la tierra con una fe sencilla, y es solo después que duda. Si no fuera así, nunca hubiéramos sido capaces de aprender el idioma que hablamos. ¿No fue aprendido por fe desde la infancia? Cuando la madre dice, “Este es un árbol”, el hijo dice “árbol”; cuando ella dice “Esto es agua” el hijo la llama “agua”. Y hay muchas cosas de las cuales hablan los padres, aparte de temas regulares cotidianos, y el hijo cree en ellos, como ellos quieren que crea. Sea que el nombre dado a las cosas es correcto o equivoco, el niño los toma como sus protectores quiere que los tome, porque esa es su tendencia natural.  

Al principio toda alma tiene fe. Entonces, ¿cómo es que el hombre pierde esta cualidad que la naturaleza le ha otorgado? La pierde por el conocimiento de nombres y formas. Mientras crece, oculta su fe con el conocimiento de nombres y formas llamándolo “aprendizaje”. En cada paso de su progreso hacia el conocimiento, compara cosas y considera unas cosas mejores que otras diciendo de una cosa, “Esto es verdad”, de otra “Esto es falso”, “Esto es algo en lo que puedo creer y confiar”, y “Esto es algo en lo que no puedo creer ni confiar” A la primera cosa la llama verdad, a la otra mentira, pero en realidad ninguna es verdadera o falsa. 

Es solo al principio del conocimiento que el hombre pasa por este estado. Más tarde, cuando una persona se eleva por encima del conocimiento ordinario, alcanza un estado en el que es capaz de decir, “Todo lo que llamé verdad no es verdad, y todo lo que llamé falso no es falso”. Encuentra que cualquier diferencia que exista es solo una diferencia de comparación. Este punto de vista es difícil y confuso y no todo mundo la percibe. 

El curso de la vida humana implica tantas decepciones, tantos fracasos, tantos dolores del corazón, que nadie puede evitar dudar. Hay un campesino que dice, “Aquel que se ha quemado una vez la lengua con leche caliente trata de enfriar hasta la mantequilla soplándola” Cuando un hombre ha sido engañado por una persona, desconfía de diez; cuando ha encontrado a alguien poco confiable, tal vez considere que otros cien son también así. Luego de fallar en una cosa, sospecha que fallara en mil cosas. Hay tantas cosas que arrebatan esa natural y poderosa cualidad que al principio estaba presente, esa fe que es el secreto de la creación entera, el secreto de todo éxito que pueda ser alguna vez alcanzado en la vida. Esta fe se rompe por experiencias desalentadoras de la vida. Cuando se pierde la confianza en los demás también se pierde la confianza en uno mismo; y mientras más se pierde más fracasos encontramos. Una persona insegura se considera sabia y una de fe sencilla necia. Sospecha de todo el que ve; cualquier cosa que escucha se pregunta si es buena o mala. Desconfiara incluso de su amigo en los negocios, esperando a que llegue el momento en el que pueda confiar en él – pero ese día nunca llega. Sus escrúpulos crean dudas en la mente de la persona de quien sospecha; y con frecuencia las dudas se hacen realidad, como el efecto del pensamiento del que duda; o al menos crea una ilusión que por instantes muestra la imagen de sus dudas. 

¡Que ciertamente la historia de Otelo demuestra esto! Mientras más dudaba de Desdémona, más pruebas de sus dudas creaba la vida. Su inseguridad se alimentaba cada vez más con las pruebas ilusorias, hasta que al final no podía creer la más mínima cosa contraria a sus dudas. Así es con nuestra propia vida. Dudamos; y exactamente por esa duda, ocurre lo que tememos, porque lo creamos nosotros en el corazón de la otra persona. Sea que las acciones que vemos respalden nuestras dudas o solo parezcan respaldarlas, así nuestra sospecha crea el deseo en la persona que se duda. 

Podemos experimentar lo mismo con los perros. Si tenemos el mínimo miedo del ladrido o mordedura de un perro, ladrará y vendrá a mordernos. Si no hay temor en nosotros, el perro no se acercará. El miedo que nos hace sospechar que el perro nos morderá es suficiente parta darle al perro el deseo de morder, porque estamos buscando que lo haga. 

Si tan solo pudiéramos desarrollar la cualidad que se llama fe, sobre la cual tanto se dice en las escrituras, en la Biblia, en el Corán, podríamos encontrar el poder que conlleva. Es el secreto de todo éxito. 

Continuara… 

Traducción al español: Hafiz Juan Manuel Angel 

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