Hazrat Inayat : Graciousness (Spanish version)

Hazrat Inayat: Gracia

Tan pronto como el alma ha tocado el reino interior, que es el reino Divino, la verdadera nobleza del alma se manifiesta desde ella en forma de gracia. * Los reyes y los que pertenecen a las familias aristocráticas fueron entrenados en los modales de la gracia, pero ella nace en el corazón del ser humano. Esto significa que cada alma muestra la manera aristocrática desde el momento en que toca el reino interior.

Se muestra que la verdadera aristocracia es la nobleza del alma, cuando el alma comienza a expresar en cada sentimiento, pensamiento, palabra y acción esa gracia que le pertenece a Dios mismo. La gracia es bastante diferente de esa manera incorrecta que en ocasiones se llama “condescendencia”. ** Una persona bondadosa antes de expresar ese noble atributo, trata de esconderse incluso de sus propios ojos. La razón por la cual los grandes son bondadosos, las personas verdaderamente nobles, es que son más sensibles a todas las heridas y el daño que les causan los inmaduros y, por lo tanto, por su bondad, intentan evitar hacer daño a otro, por pequeña que sea su posición.

Hay una historia de un derviche que estaba parado en el camino real en el momento en que pasaba una procesión del rey. Feliz con sus harapos como estaba, no le importó en absoluto quién venía. No se movió ni un centímetro al advertir a las personas que corrían ante la procesión, hasta que lo apartaron. Sin embargo, no se movió muy lejos, solo dijo: “Es por eso”. Luego llegaron los guardaespaldas a caballo. No lo empujaron, pero dijeron: “Quítate, quítate derviche, ¿no ves que viene la procesión?” El derviche no se movió ni un centímetro, pero solo respondió: “Es por eso”. Luego siguieron los nobles. Vieron al derviche de pie. No querían decirle que se moviera, y entonces desviaron sus propios caballos. El derviche al ver eso, dijo: “Es por eso”. Entonces llegó el carruaje del rey. Sus ojos se posaron en el derviche, parado allí audazmente, con sus harapos, en medio del camino. En lugar de esperar su reverencia, el rey se inclinó y el derviche le respondió: “Es por eso”. Había un joven parado a su lado. No podía entender el significado de las palabras “Es por eso” para cada caso. Y cuando le pidió al derviche que explicara amablemente lo que quería decir con las palabras “Es por eso”, dijo, “Eso explica todo lo que quiero decir”.

Hay una gran verdad en lo que Cristo ha dicho en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los humildes, porque ellos heredarán el reino de la tierra”. Esto siempre será cierto, sea cual sea el tiempo y la evolución del mundo. Ya sea en el tiempo de la aristocracia, ya sea en el tiempo de la democracia, el valor de esa nobleza de la naturaleza que se expresa en la gracia siempre tendrá su precio. Es fácil conocer esta palabra, pero lo más difícil es practicarla a través de la vida, ya que no hay fin al pensamiento que debe darse a cada acción en la vida. Requiere juicio y la justa sensación de sopesar y medir todo lo que uno hace; además de eso, necesita el fino sentido del arte y la belleza, ya que al hacer que la personalidad se complete, se alcanza el más alto grado de arte.

En verdad, la creación de la personalidad es el arte más elevado que existe. El sufí cuyo objetivo en la vida es cultivar atributos humanos, en los cuales se encuentra el cumplimiento del propósito de su vida, considera esto como su religión.

Otra historia; un joven un día mostró cierta impaciencia hacia su anciano padre, quien a su edad no podía oír con claridad y le había pedido dos o tres veces que se lo dijera nuevamente. Al ver la expresión perturbada en su rostro, el padre le dijo: “Hijo mío, ¿recuerdas que hubo un día en que eras un niño pequeño, me preguntaste qué pájaro era y te dije: ‘Un gorrión’. Tal vez me lo preguntaste cincuenta veces, y tuve la paciencia de repetírtelo una y otra vez sin ser herido ni preocuparme por eso, solo estaba complacido de decirte todo lo que sabía. Ahora, cuando no puedo escucharte con claridad, al menos puedes tener paciencia conmigo; si no te escuché una vez, podrías decírmelo una segunda vez”.

Parece que para aprender esa noble forma de vida, lo que más se necesita es paciencia, a veces en forma de perseverancia, a veces en forma de consideración y a veces en forma de perdón.

Para bondad, cortesía, amabilidad y gracia, los sufíes a menudo usan la palabra árabe “khulk”.

**en español la palabra “condescendencia” tiene dos significados: uno positivo, que hace referencia a que se cede ante el otro (o se le comprende) viéndolo como un igual; y uno negativo, que se ajusta a la palabra en inglés “patronizing”, y hace referencia a que alguien es visto desde una posición superior. 

Traducido por Juan Amin Betancur

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