Hazrat Inayat : Initiation pt XIII (Spanish version)

Hazrat Inayat : Iniciación parte XIII

En esta entrega de las enseñanzas sobre la iniciación, Hazrat Inayat Khan trata el asunto de los grados de iniciación. La mayoría de las tradiciones tienen niveles o grados de iniciación, y no es raro que las personas especulen acerca de su significado o valor. Sin embargo, como Hazrat Inayat explica aquí, estos grados son más un reflejo de un camino interior, y en realidad no tiene sentido hablar de ellos. La publicación anterior de esta serie puede encontrarse aquí

Existen diferentes grados, pero no deben discutirse en este camino. Porque, después de todo, los diferentes estados son las concepciones, las especulaciones de algunos sabios. Es igual que en la música: existen siete notas musicales porque los músicos han aceptado que hay siete, pero una escala puede hacerse para contener más o menos notas si el músico desea hacerlo. Distinguimos estados, aunque en la realidad es imposible hacerlo. Es un desarrollo espontáneo en el camino espiritual que podría ser llamado el camino de la iniciación.

¿Cómo puede uno explicar el progreso espiritual? ¿Qué es? ¿A qué se parece? El progreso espiritual es el cambio de perspectiva. Solo existe una manera de reconocer este progreso, y es ver el progreso en nuestra propia perspectiva de la vida, hacernos la pregunta, ‘¿Cómo veo la vida?’ Esto solo puede hacerse al no juzgar a los demás. Sino preocupándonos sólo por nuestra propia perspectiva; en la medida en que una persona se ocupe de los errores de los demás, en la medida en que critique a los demás, no está todavía lista para tener una visión lo suficientemente clara y ver si su perspectiva de la vida es correcta. 

¿Qué son en realidad las distintas iniciaciones? ¿Es una mejor que la otra, o más elevada que la otra? ¿De qué manera se pueden distinguir?¿Por conocer más misterios, o conocer algunos secretos, o estudiar algo maravilloso, o comunicarse con algo desconocido? Nada por el estilo – ni una sola de estas cosas puede asegurarle a alguien una iniciación más alta, o mayor progreso en la vida espiritual. En primer lugar, no es necesario aspirar a algo misterioso, pues la vida en sí misma es un misterio. Todo lo que nos parece simple, todo lo que no presenta misterio, se vuelve misterioso tan pronto cambiamos nuestra perspectiva sobre la vida. El secreto se encuentra en la simplicidad; es la vida simple la que está llena de secretos. Una persona puede estudiar toda una biblioteca, escribir cincuenta libros y leer otros mil, y aun así todo esto no le lleva a ningún lugar. Si algún estudio se requiere, no necesitamos ir a ningún lugar; nuestra vida en sí misma es estudio, si tan solo la estudiáramos. Para aquel que la estudia, la vida ofrece toda oportunidad; de la mañana a la tarde, cada momento del día, en el hogar, afuera, en el trabajo, en el ocio, en todas las cosas hay algo para estudiar. Ningún libro puede dar la alegría y la satisfacción que la misma naturaleza humana puede dar. 

El sabio, el necio, el bueno, el débil que encontramos a diario, con sus tendencias y su actitud, son el mejor material para el estudio. Además, hay tanto para estudiar en el éxito y el fracaso, en el dolor y el placer, y en todas las cosas en la vida, ya sean favorables o desfavorables. Todo lo que hacemos bien, todo lo que hacemos mal, todo es una lección, todo es un estudio si lo tomamos como tal. Pero lo importante es esto, que aquel que es estudiante de la vida, el que está realmente iniciado, se estudia a si mismo antes de estudiar a los demás. ¿Enseña un iniciador la verdad? Ningún hombre tiene el poder para enseñar la verdad a otro; el hombre debe descubrirla por sí mismo. Lo que el iniciador puede hacer por su parte es decir: ‘Este es el camino, no te desvíes.’ El iniciador pondrá al discípulo en el camino que, mientras más avanza, más recibirá a cada paso que dé; es como una mano que lo eleva. Pero el primer paso es el más difícil, y ese paso se da con la ayuda de un iniciador en la tierra. 

¿Qué es lo que el iniciador enseña al iniciado? Le dice al iniciado la verdad de su propio ser. No le dice nada nuevo ni diferente. Le dice algo que su alma ya conoce, pero que su mente ha olvidado. Hay una fábula que ilustra esto. Un león que caminaba por el desierto se encontró un pequeño cachorro de león que jugaba con unas ovejas. Sucedió que el pequeño león se había criado con las ovejas y nunca había tenido la oportunidad ni la ocasión de darse cuenta de lo que era. El león se sorprendió mucho al ver a un león cachorro que huía y estaba tan asustado de un león como las ovejas. El león saltó entre el rebaño de ovejas y dijo, ‘¡Deténganse, deténganse!’ pero las ovejas corrieron y el pequeño león también. El león sólo persiguió al león cachorro, no a las ovejas, y cuando lo alcanzó dijo, ‘Deseo hablar contigo’. El cachorro dijo, ‘Estoy temblando, tengo miedo, no puedo estar frente a ti’. El león dijo, ‘¿por qué corres con las ovejas? ¡Tú mismo eres un pequeño león!’ ‘No,’ dijo el pequeño. ‘Soy una oveja. Déjame ir, déjame ir con las ovejas.’ ‘Ven conmigo,’ dijo el león, ‘ven y te mostraré lo que eres antes de dejarte ir.’ Temblando e indefenso el cachorro siguió al león hasta un charco de agua. Apuntando a su reflejo en el agua, el león dijo, ‘Mírame y mírate tú mismo. ¿no nos parecemos? No eres como las ovejas. ¡Eres como yo!’

Este león es un símbolo de las almas que se vuelven conscientes de Dios, las almas que se han dado cuenta de la verdad. Y cuando ven ese mismo espíritu divino en otra alma, su primer pensamiento es tomar esa alma de la mano y enseñarle que, también en ella está la misma chispa divina que ellos poseen. Por eso, a pesar de que exteriormente es una imagen aristocrática, interiormente conlleva a la democracia. La orden del león al cachorro es aparentemente aristocrática, pero ¿cuál es la intención del león? Es la democracia; quiere hacer que el pequeño león sea consciente de la misma grandeza que tiene el león. Y ese es el camino de la espiritualidad. Su apariencia exterior puede no parecerlo, pero la intención interior y su culminación son la democracia. 

Las iniciaciones, más allá de las que he hablado, son aún mayores. Algunas personas, aunque no todas, les dirán sobre sus experiencias, y cómo en distintas ocasiones en sus vidas les llegó cierto cambio de visión. No es nuestra experiencia usual despertar de pronto un día y encontrar que nuestra perspectiva ha cambiado; pero no es ninguna exageración decir que sólo toma un momento cambiar por completo nuestra perspectiva sobre la vida. Esto es lo que es una iniciación, una iniciación que está por encima de las iniciaciones de la tierra como las conocemos. Una cosa lleva a otra y así vamos en la vida de una iniciación a la siguiente; y cada paso en la escalera que parece estar frente a nosotros para que la escalemos, se convierte en una iniciación. Y cada paso en la escalera cambia nuestro punto de vista, si tan solo nos sujetamos a la escalera y no nos caemos; puesto que siempre hay la posibilidad de ir para adelante o para atrás. No obstante, quien está ansioso por avanzar nunca retrocederá. Incluso si el mundo entero lo hala para atrás de una cadena atada a sus pies, todavía seguirá avanzando, porque su deseo de avanzar es más poderoso que todas las fuerzas del mundo.

Continuará…

Traducido por Darafshan Daniela Anda

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