Hazrat Inayat : Message and Messenger pt XI (Spanish version)

Hazrat Inayat: Mensaje y Mensajero pt XI 

Mientras nos acercamos al final de esta serie de conferencias, Hazrat Inayat Khan explica aquí que, mientras que el cuerpo de la religión requiere renovación periódica, la vida divina que se renueva es siempre la misma. La publicación anterior de la serie puede encontrarse aquí. 

Con mucha frecuencia la gente separa lo esotérico o parte interior de la vida de lo exotérico o forma externa de la religión. Pero, aunque es posible separarlos en una concepción, separarlos en la realidad es como separar la cabeza del cuerpo. Tal como la cabeza unida al cuerpo completa la forma, así la religión junto con la vida interior hace perfecto el ideal espiritual.  

Sin embargo, los pensadores de todas las épocas, con sus mentes filosóficas, con sus tendencias científicas, con su lucha intelectual, con frecuencia pensaron en separar la religión de la vida interior, pero si están separadas, es como el pan sin mantequilla, es como la leche sin azúcar, es como el alimento sin sal. Y la razón por la que esta tendencia aparece con frecuencia, especialmente entre los pensadores, es natural. Cuando la vida deja el cuerpo, aun aquellos que aman a quien ha muerto empiezan a pensar que deben enterrar el cuerpo lo más rápido posible, pues el que amaban se ha ido de allí, y lo que queda es solo el cadáver. Y así cuando la vida interior, que es precisamente como la respiración en el cuerpo de la religión, se marcha de allí, entonces la religión se vuelve como un cuerpo inerte; entonces, incluso sus más fieles seguidores comienzan a sentir que es un cadáver. 

En todas las épocas y en todos los períodos de la historia, notamos que ha habido un límite al número de años que una religión ha durado. Durante ese tiempo la religión prosperó y fue de utilidad para la humanidad. ¿Por qué? Porque tenía aliento, tenía espiritualidad. Pero cuando esa vida interior se marchó, quedó como un cadáver. Los fieles aún se mantienen, pero aquellos con inteligencia no pueden seguir haciéndolo. 

Tal como la lluvia cae año tras año, y trae nueva vida y nuevo sustento a la tierra, así se hizo necesario que el nuevo mensaje de elevación espiritual debiera llegar. Pero cada vez que ha llegado, la gente ha luchado en contra, sin saber que es la misma verdad, el mismo aliento, la misma alma de la religión que ha venido de nuevo, al no entender el secreto de la religión. La lluvia del año pasado no es diferente a la de este año; es la misma agua, el mismo sustento, la misma energía. Sube como vapor y cae como gotas de lluvia. Siempre ha sido el mismo mensaje, solo traído en botellas diferentes y con nuevas etiquetas. 

El punto filosófico más importante en la religión es que, además de todos los principios morales y éticos que enseña, existe un tema central que puede ser rastreado como la naturaleza de la vida, del espíritu, y esto es hacer inteligible al Ser perfecto en la limitada mente del hombre. Para hacer esto se predica el ideal de Dios. El tema central de toda religión que trajeron los maestros era el ideal de Dios, y cada uno de ellos hizo lo posible para crear una representación de ese ideal, para que la gente de esa época pudiera fácilmente retenerla y beneficiarse de ella, para completar el propósito de perfección espiritual. 

Es cierto que las diferentes imágenes que dibujaron los grandes profetas del mundo con frecuencia difieren entre ellas. Pero encontramos que para hacer una fotografía nítida tiene que haber varios procesos diferentes; tiene que hacerse una placa y revelarla y luego la fotografía se traspasa a papel; luego se retoca, y todos estos procesos diferentes van a hacer una fotografía completa. Y así ha sido con aquellos que han tratado de hacer una imagen de la Deidad, una imagen que no puede hacerse completa, porque hacerla está más allá del poder humano. Hicieron lo posible; los artistas han pintado esa imagen. Cuando tres artistas pintan el retrato de una persona, los tres retratos son diferentes. Difieren sólo porque son artistas diferentes; y así es con los profetas, pese a que todos tienen uno y el mismo motivo: hacer esa imagen inteligible a la limitada mente del hombre, quien sólo sabe lo que sabe acerca de sí mismo y de sus semejantes. Así, la mejor imagen que él puede hacer de Dios es aquella de un hombre. 

En las antiguas religiones de oriente, Dios fue al principio representado en forma de hombre; luego en las representaciones de épocas posteriores el hombre fue representado como Dios. Después de esto vino una reforma por la cual el hombre y Dios fueron separados para romper la confusión causada por estas dos ideas opuestas, que Dios era hombre y el hombre era Dios. 

Pero el mensaje actual, que viene de la necesidad de la humanidad, es que Dios está en el hombre y el hombre en Dios y sin embargo Dios es Dios y el hombre es el hombre.  

Continuara… 

Traducción al español: Hafiz Juan Manuel Angel 

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