Hazrat Inayat : The Problem of the Day pt VI (Spanish version)

Hazrat Inayat: El problema de hoy pt. VI 

Continuando su reflexión sobre el problema de hoy, Hazrat Inayat Khan ahora pasa a examinar la cuestión moral, que trata sobre el modo en que alguien pueda determinar la acción correcta. La publicación anterior de la serie se encuentra acá. 

Quienes siguen hoy algunos conceptos morales determinados tienen sus propias ideas sobre ellos, derivadas de su religión, etnia, comunidad o familia. Y hay muchos otros que no siguen las leyes de la religión o de la comunidad. Muchos entre los anteriores no prestan atención alguna al asunto, sea cual sea. En esta época de materialismo, va en incremento esta idea de que nos encontramos en este mundo solo por cierto tiempo, no sabemos por qué, y que lo único que parece fácil y conveniente es comer, beber y casarse. Por esta razón la humanidad está yendo de mal a peor, al no tener en cuenta el alma, Dios, o el más allá. Parece que esos simples que se contentan con vivir en su hogar, familia o comunidad, solo siguen principios religiosos o sociales. Pero muchos en este mundo, justo ahora, con toda la educación y avanzada actividad de asuntos de la vida en el comercio, la política y la educación, no parecen tomar en consideración lo que puede llamarse el principio moral. 

Esto no significa que la humanidad no necesite el principio moral. Toda alma lo necesita. Solo que, aún necesitándolo, las almas no pueden hallarlo. Primero, porque hay una variedad de religiones con sendos preceptos morales, entre sí diferentes en muchas cosas y actualmente con menos voz en el Estado; segundo, cada país tiene sus propias ideas morales que le son peculiares, y cada uno considera las propias como las correctas al tiempo que ignora la verdad de otras. Así pues, el Mensaje Sufí trae a la humanidad la moral del momento, la moral que no se limita a principios fijados en palabras; pero en esta era, la Orden Sufí* toca la nota del momento. Todos los asuntos morales son gotas de una fuente, que caen luego de haberse elevado, mientras que esta moral Sufí es esa corriente que se eleva y cae en muchas gotas. El Mensaje Sufí, entonces, muestra el fundamento de la moral, el manantial de la moral, en lugar de limitar la moral a pequeñas gotas que suben y caen de la fuente. 

Cuando el ser humano comienza a entender la vida, lo primero que hace es criticar y condenar a la persona que piensa y actúa diferente del estándar moral al que él está acostumbrado. Pero cuando ha avanzado completamente, entonces ve la moral de todos desde su propio punto de vista (es decir, desde el punto de vista de cada uno), y desde ahí entiende que hay tantos grados de evolución humana, y que cada grado tiene sus propio parámetro, y que entonces, si una cosa no es correcta según cierto estándar, lo es según otro. Por esto, se abstiene de condenar a nadie en este mundo.  

Esto se vio en la vida de Cristo, antes de que la acusación saliera de la boca del acusador, el perdón del Maestro surgió antes que ella. El perdón surgió primero, antes que la justicia. ¿De dónde provenía? No solo del amor, pues quienes son perfectos tienen un balance de amor e inteligencia. Es la limitación de la inteligencia la que tiende a criticar y condenar. Pero la inteligencia desarrollada primero comprende y pone cada cosa en su lugar, pero luego busca la razón detrás de cada cosa. Ve la justificación de todas las cosas. No es el que acusa, el que persigue, quien enaltece al ser humano. Es aquel que comprende, que perdona, el que elevará al ser humano más allá de su estándar de evolución.  

El sufí distingue entre el bien y el mal consultando consigo mismo, pues el sufí comprende que su alma, que es la divina inmanencia, no es más que alegría; la alegría es su naturaleza. Y como es la alegría misma, la busca, correcta o incorrectamente. Cuando lo hace de manera errada, parece conseguirla, pero no lo hace. Cuando la busca correctamente, la alcanza, porque este es el propósito de la vida.   

El Movimiento Sufí no llama a la renuncia como una gran virtud, ni ve el sufrimiento como un gran mérito. No. Es algo ajeno a la naturaleza del alma, no puede ser virtud ni mérito. Ciertamente conseguir cierta alegría, si esta resultó de haber pasado por dolor y sufrimiento, es algo que vale la pena. El dolor, sufrimiento o renuncia, cuando conduce a esa alegría que se quiere conseguir, no es más dolor, sufrimiento o renuncia. Solo es dolor a cambio de lo que uno deseó conseguir. Desde este principio, el Sufí comprende que cualquiera que sea la acción, si esta produce alegría, si la alegría es permanente, si la alegría es fiable, no puede ser más que virtuosa. Una acción que es de dolor, que es sufrimiento, no importa cuán elevada parezca, no puede ser virtuosa, pues no es eso lo que el alma busca. 

*Hazrat Inayat Khan denominó a su primera organización, formada durante los años de guerra, la Orden Sufí, pero esto comenzó a cambiar con la ampliación de su enfoque, y poco después de esta serie de conferencias él fundó oficialmente un nuevo cuerpo llamado el Movimiento Sufí. La Orden Sufí se disolvió como una organización separada, y se adoptó el nombre de Actividad de la Escuela Interior del Movimiento Sufí. 

Continuará… 

Traducción por
Vadan Juan Camilo Betancur Gómez 

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