Hazrat Inayat : The Prophetic Soul pt V (Spanish version)

Hazrat Inayat: El alma profética, parte V 

Hazrat Inayat Khan concluye su serie de charlas sobre el alma profética analizando cómo las diversas escrituras han tratado de transmitir el mensaje divino. La publicación  anterior se encuentra aquí. 

En las tradiciones de los antiguos encontramos que hubo muchos profetas del pasado que, en un sentido mundano, no tenían educación, entre ellos el profeta Mahoma. Muchos le dieron el nombre de Ummi, que significa «analfabeto», aunque según las ideas de la época, el Profeta era muy versado en la lengua árabe. Esto demuestra que la educación mundana no hace al profeta, aunque puede ayudar a expresar de forma más inteligible el mensaje espiritual que recibe su corazón. 

En las escrituras del mundo vemos cuatro formas diferentes en las que se transmitió el mensaje profético: la antigua forma hindú, que se remonta a las escrituras de la India y que fue continuada por Buda; luego, la forma de Beni Israel, que se encuentra en el Antiguo Testamento y que se puede seguir desde la época de Abraham hasta la de Mahoma. La tercera forma es la de Zaratustra, que mostraba dos aspectos: el Gayatri de los hindúes y la oración de Beni Israel; y la cuarta forma es la del Nuevo Testamento, que da la historia y la interpretación de las enseñanzas de Jesucristo, y que se ha hecho, con cada nueva versión, más inteligible para la mente de los occidentales. Pero en el momento en que un alma se sumerge más profundamente en estas escrituras, comienza a darse cuenta de la única voz que hay dentro de todas estas formas externas, y que es la misma voz la que ha adoptado estas diferentes formas para responder a las necesidades de cada época. 

Lo que dice el profeta es mucho menos de lo que realmente oye, y el sentido de lo que dice es mucho más profundo de lo que significan sus palabras externas, porque la tarea del profeta es muy difícil: trata de presentar al mundo todo el océano en una botella. Nadie ha sido capaz de hacerlo, pero todos lo han intentado, porque ese ha sido su destino. La gente ha tomado estas botellas cuando se les han dado y han dicho: “Miren, aquí está el océano; ¡tengo el océano en mi bolsillo!”. Pero a través de lo que los profetas han enseñado en las escrituras, solo han tratado de señalar el camino. No han representado la meta, porque nadie puede poner la meta en una imagen. La meta está por encima de toda forma y más allá del poder de las palabras para explicarla. 

Los que se han beneficiado de la vida y el mensaje de los portadores del mensaje divino no son necesariamente los seguidores de su mensaje, sino más bien los imitadores de su vida; porque no solo han seguido la enseñanza, sino también al maestro, que es el ejemplo vivo de su enseñanza. Todas las antiguas tradiciones de la evolución religiosa nos dicen cómo los que rodeaban a los profetas se beneficiaron de esta imitación, más que de seguir las estrictas leyes y discutir sobre las diferencias entre ellas. No hay ninguna escritura en la que no exista la contradicción. Es la contradicción la que hace la música del mensaje. El mensaje sería rígido, como los guijarros, si no hubiera contradicción. Ni siquiera los guijarros son todos iguales. ¿Cómo pueden todas las palabras significar lo mismo? El mensaje no es más que una respuesta a todas las preguntas, todas las necesidades, todas las exigencias de la vida individual y colectiva. 

Rumi ha tratado de explicar en el Masnavi, de principio a fin, la naturaleza y el carácter del corazón del profeta, y con ello ha entregado la llave de la puerta que se abre al camino profético. Por lo tanto, al leer cualquier escritura, debemos recordar primero que lo importante no son las palabras que leemos, sino lo que se esconde detrás de ellas. Para la mente ordinaria, que solo ve la superficie, las palabras de las escrituras no son más que simples frases, y a veces las ideas parecen simples, incluso infantiles. Pero quien intenta descubrir lo que hay detrás de ellas, descubrirá con el tiempo que hay un vasto campo de pensamiento oculto detrás de cada palabra que ha salido de los labios de los profetas. En verdad, las palabras de los profetas son como sellos sobre el secreto de Dios. 

Traducido por Darafshan Daniela Anda 


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