Hazrat Inayat : The Spirit of Guidance pt II (Spanish version)

Hazrat Inayat: El espíritu de guía, parte II 

Luego de comenzar con el tema del espíritu de la guía, Hazrat Inayat Khan describe ahora ese espíritu como el corazón de Dios. 

La divinidad es ese aspecto de Dios que emana de Él y se plasma en el espíritu de guía. Por lo tanto, el espíritu de guía puede denominarse el corazón de Dios, un corazón que es el acumulador de todos los sentimientos, impresiones, pensamientos, recuerdos y de todo el conocimiento y la experiencia. Es como poner al frente de una fábrica a un hombre que ha estado en ella desde el principio. Ha tenido todo tipo de experiencias, desde el trabajo pionero hasta cómo han cambiado las cosas, los nuevos métodos y los resultados correctos o incorrectos que se han obtenido. Todas esas impresiones se han acumulado en esa persona. 

En este mecanismo del mundo, todo lo que sucede, todo lo que se experimenta en forma de pensamientos y sentimientos, se acumula. ¿Dónde? En el corazón de Dios. La divinidad es ese corazón que contiene toda la sabiduría y al que pertenece toda la sabiduría. El corazón de Dios es la inteligencia y la corriente de guía en el corazón de cada hombre y, por lo tanto, no está desconectado del corazón del hombre. De hecho, el corazón del hombre es uno de los átomos que forman el corazón de Dios. 

Si la gente ha llamado divino a Cristo, también es correcto. El corazón del Maestro, que reflejaba plenamente el corazón divino de forma natural, mostró el signo de la divinidad. Al no comprender esto, la gente convirtió esta idea en algo exclusivo e incomprensible, y con ello quitaron el piso bajo los pies al Maestro. Y con eso también se ha causado un daño mayor, al quitarle el valor al hombre, que fue creado para ser el representante de Dios. Las escrituras hebreas dicen que el hombre fue creado a imagen de Dios, y las escrituras musulmanas dicen que el hombre fue creado Khalif de Dios, lo que significa Su representante. 

Cuando se dice que el hombre nació en pecado, que el hombre está en la tierra y que Dios está en el cielo, se separa al hombre de Dios; y esto elimina la posibilidad de la perfección humana de la que Cristo ha dicho: “Sed perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Esa posibilidad de perfección humana se elimina al hacer que la idea de la divinidad sea exclusiva y remota, privando así al hombre de la dicha de Dios que estaba destinada para él. Es por eso que han surgido disputas entre los seguidores de diferentes religiones, cada uno de ellos pensando que su maestro es el único maestro. También es por eso que se han producido guerras en todas las épocas y las personas han estado en desacuerdo entre sí. Las personas de una comunidad han llamado paganas a las de otra, privándose así de la dicha que es, que fue y que siempre será. 

Continuará… 

Traducido por Inam Anda 


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