Let us know Thee as…a friend (Spanish version)

Permítenos conocerte como … un amigo 

La oración Salat nos da una serie de ejemplos prácticos en los cuales podemos reconocer el Espíritu de Guía. Comienza con la madre, el padre, el niño y el amigo, relaciones humanas cotidianas de las que todos hemos aprendido algo. Si pensamos que nunca hemos aprendido nada de nuestros padres o de nuestros hijos, entonces ciertamente hemos tenido una vida difícil. 

La oración entonces procede nombrando un número de figuras – llámense Maestros o Profetas o Avatares, el nombre no importa – de las que el mundo ha recibido orientación. No muchas oraciones ofrecen tal catálogo; las grandes oraciones que han ayudado al mundo a través de los tiempos se han centrado generalmente en una sola tradición, simplemente para evitar confusión. Ahora, el mundo es capaz, a veces, de ver más allá de los límites de la raza y la cultura, y Salat nos anima en esta dirección. 

Pero cuando decimos los nombres de estos Maestros, ¿qué ocurre en nuestro interior? Tal vez no mucho, si tenemos poco conocimiento de las tradiciones que estamos tocando; o tal vez sentimos una especie de engreimiento (que anularía más o menos la capacidad de la oración para elevarnos) que somos capaces de honrar a TODOS, mientras que los seguidores de esas tradiciones están demasiado estancados en el pasado para tener nuestro amplio punto de vista. 

O tal vez sentimos que hacemos una conexión genuina con el alma iluminada que se nombra. Murshid Hidayat sugirió una vez que podría ayudar el tener una imagen en la mente para cada profeta; enfocar nuestra atención de esta manera pone vida en las palabras, y ayuda a evitar que sean una simple repetición mecánica. 

Pensando en la serie de enseñanzas de Hazrat Inayat Khan sobre la amistad, también podríamos considerar a cada gran alma como un amigo inspirador y servicial. Sin duda cada una de ellas daba una vibración específica que era necesaria para la gente de ese tiempo y lugar, pero ninguna de ellas deseaba ser deificada o adorada; sentirían que habrían cumplido su divina tarea si pudieran ser vistas por los fieles como un ejemplo y un amigo. 

Si somos conscientes de los verdaderos deberes de la amistad, podríamos hacer una pausa al respecto. No es fácil mantener una amistad – ¿y qué podría significar ser un amigo de un alma iluminada? Sin duda sería un gran desafío – pero seguramente también habría una gran recompensa. 

Traducción: Abdel Kabir Mauricio Navarro J. 

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