Do not leave empty-handed (Spanish version)

No te vayas con las manos vacías 

La breve anécdota sobre Hazrat Nizamuddin Auliya recibiendo un visitante, arroja luz sobre varios temas. Podemos aprender, por ejemplo, que hay una forma correcta y otra incorrecta de acercarse a una persona espiritual en busca de ayuda. 

Hazrat Nizamuddin había dedicado completamente su vida al servicio, y muchas personas acudían a él en busca de ayuda, tanto espiritual – como consejos, oraciones y bendiciones para las confusiones y dificultades de la vida – como material, ya que recibía donaciones en gran cantidad, todas ellas destinadas a ayudar a los necesitados. No debe sorprender, entonces, que el nieto de uno de sus maestros viniera a él en busca de ayuda. 

Si el nieto hubiera estado dispuesto a aceptarla, el Santo le habría dado todo lo que pudiera de su propio bolsillo, y le habría traído innumerables bendiciones. Sin embargo, el hombre parece haber estado sufriendo la enfermedad del orgullo, ya que sentía que por la autoridad de su abuelo tenía el derecho de dirigir a Nizamuddin para hacer lo que quisiera. Uno podría ordenar al viento que soplara, o decirle a las mareas que se detengan, porque un ser realizado no está limitado por las convenciones sociales. Por su arrogancia, el nieto perdió una preciosa oportunidad. 

Pero el otro punto a destacar es que aunque el Sufi fue incapaz de satisfacer el ego del hombre, no pudo soportar dejar que el nieto se fuera sin nada. “Deshazte de tu ira”, le dijo, y si el nieto hubiera podido hacerlo, él habría dejado a un hombre mucho más rico. 

 
Traducido al español por Arifa Margarita Rosa Jáuregui 

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