Hazrat Inayat : Initiation pt III (Spanish version)

Hazrat Inayat: Iniciación parte III

Continuamos con la serie de textos de Hazrat Inayat Khan sobre el tema de la iniciación. La publicación anterior de esta serie se puede encontrar aquí

En la antigüedad los discípulos de los distintos maestros aprendían con un método totalmente diferente, no un método académico o una forma de estudio. Su forma era con el corazón abierto, con perfecta confianza y seguridad, observaban cada movimiento del maestro hacia los amigos y hacia las personas que lo miraban con desprecio, observaban como su maestro soportaba todo en momentos de dificultad y dolor; miraban lo paciente que era ante la discusión de quienes no entendían; lo sabio que era al contestar gentilmente a todos en su propio lenguaje; el espíritu Materno, el espíritu Paterno, el espíritu Fraterno, el espíritu Infantil, el espíritu Amigo, la bondad indulgente, la naturaleza siempre tolerante; el respeto a los mayores; la compasión hacia todos; la profunda comprensión de la naturaleza humana. Esto también lo aprendieron los discípulos, que todas las discusiones y libros sobre metafísica no podrían nunca enseñar los pensamientos y la filosofía que surge del corazón del hombre. Una persona puede estudiar por mil años o ir a la fuente y ver si logra alcanzar la raíz de toda la sabiduría y el conocimiento. En el emblema de la Orden está el corazón en el centro, el signo para el Sufi de que del corazón surge la corriente, la corriente de conocimiento divino, la corriente de inspiración.

En el camino de la iniciación hay dos cosas que son necesarias, la contemplación y vivir una vida como el Sufi debe vivirla, y las dos dependen la una de la otra. La contemplación ayuda a vivir la vida del Sufi, y vivir la vida del Sufi ayuda a la contemplación. La pregunta es, especialmente en Occidente, donde la vida es tan agitada y donde no se terminan las responsabilidades con cada movimiento que se hace, si para nosotros tener contemplación, así sea por diez minutos durante la noche, no es demasiado cuando estamos cansados. 

La respuesta es que por esa misma razón en Occidente la contemplación es más necesaria que en Oriente, en donde todo, incluso los alrededores, ayudan a la contemplación. Además, un inicio debe hacerse en el camino. Si la contemplación no se desarrolla de tal forma que todo lo que hacemos en la vida se convierte en contemplación, entonces la contemplación no le hace bien a esa persona. Sería como ir a la iglesia una vez por semana y olvidarse de todo sobre la religión el resto de los días. A una persona que dedica a la contemplación diez o veinte minutos diarios y el resto del día se olvida de ella, la contemplación no le hará ningún bien. Tomamos nuestro alimento a ciertas horas todos los días, sin embargo, todo el tiempo, incluso cuando estamos durmiendo, la comida alimenta nuestro cuerpo. La idea del Sufi no es retirarse en aislamiento o sentarse en silencio todo el día; la idea es que a partir de la contemplación lleguemos a estar tan inspirados que, en el estudio, en cada aspiración, se logre un progreso en cada aspecto de la vida. De esa manera se demuestra que la contemplación es una fuerza que ayuda a soportar todas las dificultades que lleguen. 

La vida que un Sufi debe vivir puede explicarse en pocas palabras. Hay muchas cosas en la vida de un Sufi, pero la mayor es tener una tendencia a la amistad, la cual se expresa en forma de tolerancia y perdón, en forma de servicio y confianza. En cualquier cosa que exprese se encuentra el tema central, ese deseo constante de probar nuestro amor por la humanidad, de ser amigos de todos. 

Ahora que he explicado en pocas palabras el tema de la iniciación, explicaré el Movimiento Sufi. El Movimiento Sufi consta de tres secciones. La sección central es la Escuela Esotérica. En esta escuela, aquellos que busca la Verdad y desean seguir el camino con fe y confianza y seguridad, son bienvenidos. De ahí, existen dos secciones complementarias.

La una es la sección de la Hermandad. Su objetivo es unir a la humanidad, que hoy está separada por barreras de casta y credo, de naciones y razas, unir a la hermandad en la comprensión de la sabiduría, en el despertar de la consciencia en la humanidad, a partir de la cual el hombre pueda darse cuenta de que la felicidad de uno depende de la felicidad de todos. En esta sección son todos admitidos y bienvenidos. Nunca tenemos suficientes trabajadores en este tiempo de gran necesidad de hermandad humana. El Movimiento Sufi es un núcleo de la hermandad humana, y esta parte representa este núcleo, formado no con la perspectiva de que todos deban convertirse en miembros del Movimiento Sufi, pero de que todos seamos miembros de la hermandad humana en la paternidad de Dios. 

La otra sección es la parte devocional de la Orden. Esta es para personas que tengan, tal vez, un poco de creencia, pero que no están satisfechas con esa creencia; u otros que no van a una iglesia en particular, pero que al mismo tiempo tienen un lado de su naturaleza que necesita de la religión y de la oración. Hay quienes no creerán hasta estar satisfechos intelectualmente; para ellos esta sección funciona para darles los elementos de todas las religiones, para darles tolerancia frente a las diferentes religiones y creencias, de manera que puedan aprender a respetar la religión de los demás, una religión que quizás ha inspirado a innumerables almas pero que no es conocida por los seguidores de otras religiones. Esta unidad de las religiones en oración y pensamiento es la verdadera hermandad en la religión, la religión de la naturaleza. Se enseña en esta sección en la línea religiosa.

El camino central es el camino de la iniciación. Para aquellos que inician este camino central, las otras secciones se abren. 

Continuará…

Traducido por Darafshan Daniela Anda

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